Dioses griegos: el panteón olímpico.

La mitología griega atraviesa por distintas etapas. En la antigüedad ( s.VII.a.c) recibió influencias fenicias y asiáticas, que formaron un primer panteón religioso. Sin embargo, en el mundo clásico se estableció el panteón olímpico como el culto que más trascendió a otras civilizaciones.


El monte Olimpo

Se consideró como el lugar de residencia de los Dioses griegos, ubicado entre las regiones de  Tesalia y Macedonia. En el los dioses se reunieron en torno a una jerarquía y una ley. En este lugar Zeus reinaba con carácter de dueño soberano, en el caso que las deidades se rebelaran en contra de Zeus, se sometían a un castigo y en algunos casos los obligó a ponerse al servicio de los humanos en calidad de esclavos.

Los dioses

Los dioses tenían el privilegio de cambiar de forma, transformarse en animales e incluso seres inanimados. La mortalidad de los dioses no era posible debido a que su sangre contenía un líquido más fluido –el icor– una especie de sustancia que impedía que el cuerpo perezca y se corrompa.

Existían doce grandes dioses y diosas en el panteón olímpico:

  • Zeus: dios del cielo y de los fenómenos atmosféricos. Su residencia se ubicaba en el éter (parte superior de la atmósfera) y en las alturas montañosas. Fue considerado el dios todopoderoso, el que todo lo ve y lo sabe todo, prediciendo el futuro.
  • Hera: diosa soberana del cielo. Se le veneró en las alturas y fue la esposa de Zeus. Esta deidad corresponde a un culto antiguo. Las tempestades, lucha de meteoros y fenómenos celestes se le atribuyen a las disputas de Zeus y Hera.
  • Poseidón: dios de los terremotos y del mar, se le consideró como una deidad asociada a la fecundidad y de la vegetación. Poseía animales consagrados como los caballos y los toros.
  • Hefesto: dios que en la antigüedad griega representó el fuego del cielo y por esto se le consideró el dios del rayo. El fuego de Hefesto no tuvo un carácter devastador, sino que se asocia al trabajo de los metales e impulsar el desarrollo de la civilización.
  • Hermes: dios de la gimnasia. En representaciones de la antigua Grecia, se le dibujó con los rasgos de un hombre maduro. Luego, se le representó cómo el ideal de fuerza y de gracia. Fue un corredor que tenía que ser venerado en gimnasios y palestras.
  • Ares: dios de la guerra, del valor ciego y brutal, de la sed de sangre y matanza. Se destacó como guerrero. No se le consideraron muchos atributos, sólo que buscaba constantemente entrar en combate, su rival principal fue Atenea.
  • Apolo: dios que como primera atribución era la de ser un dios de luz, una divinidad del sol. En su condición de dios solar hizo germinar los frutos y se le consagraban las cosechas, también fue protector de la agricultura.  Apolo fue considerado un dios arquero, infalible en sus tiros. 
  • Atenea: en un principio esta diosa fue asociada a la tempestad y al rayo. Sus atributos son la guerra  y  la tutela de las artes de la paz y de la inteligencia. Se le consideró la patrona de la industria y fue protectora  de arquitectos, escultores, tejedores e hilanderas.
  • Ártemis: se consideró como una deidad asociada al pastoreo de animales y la diosa de la caza y de los bosques, tiene cómo símbolo una osa. Artemis es representada cómo la hija de Zeus y Démeter o Perséfone.
  • Hestia: diosa que personifica al fuego hogareño “domesticado”. Su carácter protegía a la familia y la habitación. En casi todas las ciudades griegas fue venerada.
  • Afrodita: diosa del amor en sus orígenes, asociada a la fecundidad, cuya acción se extendía a la naturaleza en general. Posteriormente se asoció a todas las formas del amor, sin distinción alguna. Existieron dos connotaciones para Afrodita Genitix o Ninfia protectora del matrimonio, acudiendo a ella jóvenes y viudas.Por otra parte estaba Afrodita Pandemo, quien fue la diosa del amor asociada a las cortesanas. 
  • Démeter: diosa que representaba a la tierra fecunda y cultivada. En su calidad de diosa de la tierra también tenía bajo su mano el mundo subterráneo. Esta diosa permaneció en contacto con los humanos, por lo que se le atribuyeron muchos favores en la expansión de la civilización.