El Arte en la Antigua Grecia

Las expresiones artísticas que desarrollaron los antiguos griegos tuvieron su fuente de inspiración en el afán natural de comunicación del hombre con sus semejantes, sus dioses y sus antepasados, y abarcaron un periodo de casi mil años de duración.


A pesar de la extensión en el tiempo y de la diversidad de destinatarios a los que el arte griego estaba orientado, durante toda su evolución histórica las formas del arte helénico respetaron una trayectoria determinada por las premisas artísticas formuladas en un comienzo, las que se resumían en un enunciado que apoarecía inscrito en la puerta de la Academia de Platón: “no entre aquí quién no sabe de geometría”. Esta frase ejemplifica de manera muy gráfica la percepción griega sobre el orden de la naturaleza, la que se componía de una sincera intuición sobre el principio de los tiempos terrenales, en los que según ellos, habría reinado la confusión y el desorden hasta que se impuso la racionalidad, dando origen a un cosmos armonioso e inteligible; por ello, para los pensadores griegos, el Universo estaba configurado sobre una base geométrica y matemática. Por esta razón, las expresiones artísticas helénicas, debían acomodarse a esta estructura geométrica, respetando los principios de la proporción, de la simetría y otros conceptos similares.

Para los artistas griegos, el secreto de la belleza estética estribaba en la relación numérica de cada parte de la obra con la parte vecina. En palabras del disciplinado y riguroso escultor Policleto, “la perfección sólo se alcanza a través de una serie de muchos números”. En la particular percepción que tenían del mundo los griegos, resultaba fundamental que cualquier objeto estético (un vaso de cerámica, una escultura, un edificio, etc.) tuviera delimitadas, de manera inflexible y precisa, sus partes integrantes: los griegos requerían que las partes estuvieran relacionadas unas con otras a través de una articulación lógica, simétrica y armónica; de esta manera, quedaba claramente establecida la línea esencial que se puede reconocer en el arte griego durante todas sus etapas evolutivas.

Las expresiones artísticas que se desarrollaron en Grecia se manifestaron en diversos campos, y de manera particular en la arquitectura. En la construcción de edificios públicos los griegos utilizaron columnas para levantar las bases y las techumbres; estas columnas, son los elementos más característicos de la arquitectura helénica. Las distintas formas de diseñar las columnas originaron tres corrientes fácilmente reconocibles: la dórica, la jónica y la corintia. Una de las construcciones más representativas es el Partenón, en el que se encontraba el templo de la diosa Atenea; otro edificio relevante era el Santuario de Erecteo, en el cual se conservan reliquias arqueológicas de las polis y del Templo de la Victoria Áptera. Todas las obras que hemos señalado pertenecen al periodo en que gobernó Pericles, y fueron ejecutadas por el arquitecto Ictinos.

La escultura griega, reconocida por su tendencia a emular los rasgos humanos, encontró a sus mayores exponentes en Fidias, Mirón de Elenteras, Polideto de Argos, y Praxíteles. En el campo de la pintura destacaron Polignoto, Zeuxis, Panasis y Apeles, en especial en el trabajo sobre murales que con el tiempo han desparecido progresivamente.

En el periodo de la decadencia de las polis griegas y en pleno apogeo de la civilización alejandrina, las expresiones artísticas abandonaron el estilo clásico ya que bajo la influencia de Alejandro Magno, las artes incorporaron elementos externos y los centros de desarrollo artístico se trasladaron a las ciudades fundadas por él; la escultura, por ejemplo, alcanzó su mayor desarrollo en Pérgamo, en Alejandría y en Rodas.