Esparta

En la actual Península de Morea, conocida en la Antigüedad como Peloponeso, los dorios, luego de expulsar a los aqueos, se radicaron y construyeron la ciudad de Esparta. Los espartanos gozaron de gran prestigio militar, y se estima que el organizador de su gobierno, fue el legislador Licurgo.


En esta forma de Estado, durante los periodos de guerra el poder lo ejercían dos reyes; y en tiempos de paz, la autoridad estaba cargo de un consejo de 60 ancianos, conocido como Gerusía. La Gerusía preparaba las leyes para someterlas al escrutinio de la Asamblea Popular que, además, se encargaba de decidir el inicio de campañas militares, de establecer acuerdos de paz o de armar alianzas con otras polis. Esta asamblea elegía a los éforos, que eran funcionarios que administraban el tesoro público.

Aparte de los ciudadanos de origen dorio, en Esparta existían dos clases más de habitantes: los periecos, que no se opusieron a los invasores y mantuvieron su libertad, y los ilotas, que habían sido convertidos en esclavos debido a su resistencia frente a los dorios. Esta estructura socioeconómica, significó para Esparta, la existencia de una gran inmovilidad política a lo largo de toda su historia.

La principal característica de la sociedad espartana fue su marcada orientación guerrera; por ello, los valores más respetados fueron la obediencia, el coraje, la lealtad a los superiores jerárquicos y la adhesión ilimitada con la patria. En este contexto, el arquetipo del ciudadano espartano fue el hoplita o soldado.

Los niños, apenas nacidos, eran fiscalizados por una comisión del gobierno que evaluaba sus capacidades físicas y su potencialidad de convertirse en soldado; en los casos en que detectaban debilidades, se practicaba el infanticidio.

A la edad se siete años, los niños ingresaban a un sistema escolar que se centraba en inculcar los principios morales y en desarrollar las competencias guerreras. En estas escuelas, además, los jóvenes espartanos se instruían en la práctica de deportes como la gimnasia y el atletismo, los que resultaban complementarios con la orientación militar de la educación.

Entre los espartanos existía una completa igualdad de derechos políticos y económicos, de hecho, para referirse a si mismos, utilizaban el término gentilicio homoioi, que significa iguales. Sin embargo, si existían diferencias, aunque estaban determinadas por las edades y las jerarquías militares, sin perjuicio de los derechos jurídicos.

La propiedad de la tierra era del Estado y cada familia recibía en usufructo una porción de terreno cultivable; a propósito, sobre las familias, cabe decir que en ellas hombres y mujeres ejercían roles bastantes similares, ya que estas últimas no debían criar a sus hijos, porque el Estado los educaba. De hecho, hombres y mujeres recibían el mismo tipo de instrucción y servían al Estado en el ejército, estando imposibilitados de emplearse en otras ocupaciones. Esta estricta disciplina laboral, impidió que en Esparta se acumularan grandes riquezas y, por ello, los ciudadanos gozaron de igualitarias condiciones de vida.

Como señalamos anteriormente, en Esparta existían dos clases de habitantes distintos de los ciudadanos. El primer grupo ellos lo constituían los periecos, quienes eran una especie de clase media que se ubicaba por sobre los ilotas.

Estos últimos, eran descendientes de los primeros habitantes de Laconia y por haberse resistido a la invasión doria, fueron reducidos a la esclavitud y debían trabajar la tierra; sin embargo, a algunos ilotas se emplearon prestando servicios en ciertas labores que demandaba el ejército. Los periecos, por el contrario, se sometieron voluntariamente a los espartanos y conservaron su libertad y se les permitió vivir en las cercanías de la ciudad.

Una de las hipótesis que se plantean para explicar la fuerte militarización de la sociedad espartana, es el temor que los dorios sentían por un posible levantamiento de los ilotas; y para prevenirlo, desarrollaron la práctica de la cripteia, la que consistía en llevar a cabo simulacros de guerra sobre las aldeas ilotas. La cripteia ha sido considerada por algunos autores, como una de las primeras manifestaciones de un terrorismo de estado, puesto que el sistemático genocidio al que estaban sometidos los ilotas era una política gubernamental.

Una de las mayores paradojas de Esparta, se refiere al hecho de que a pesar de contar con una poderosa maquina militar, los espartanos no conformaron un gran imperio territorial y solamente se preocuparon de controlar a las ciudades cercanas, por el ya señalado temor a un levantamiento contra los invasores dorios. Esparta, de esta forma, organizó la llamada Liga del Peloponeso, en la que se aglutinaron bajo su control, las ciudades de Tebas, Pylos, Megara, Egina y Corinto.