Evolución Histórica de la Civilización China

A pesar de que el territorio chino acoge a una considerable diversidad de grupos étnicos, la historia de la civilización china se remite fundamentalmente a la evolución del grupo de los HAN y al desarrollo de la lengua china y su sistema de escritura basado en caracteres ideográficos, elemento cultural que actúo como aglutinador de los pueblos agrícolas del valle del río Amarillo.


Cabe señalar que la reconstrucción del pasado de la civilización china ha sido realizada, en gran parte, gracias a la existencia de una detallada bibliografía histórica escrita por una antigua tradición de historiadores oficiales de las dinastías reinantes.

En el territorio que ocupó la civilización china se han encontrado algunos de los restos humanos más antiguos del mundo y se estima que hacia el año 10.000 a. de C. se comenzaron a desarrollar las primeras actividades agrícolas a orillas del río Amarillo, lugar donde se han detectado indicios de primitivos cultivos de arroz. Dos milenios después, los pobladores del valle del Amarillo se hicieron sedentarios y 1.000 años más tarde, lograrían domesticar a algunas especies animales.

Entre el 7.000 y el 6.00o a. de C. surgieron las primeras culturas neolíticas, las que sentarían las bases de la evolución histórica de la civilización china.

Tradicionalmente, la historia de China ha sido estudiada desde la perspectiva de las dinastías que gobernaron sucesivamente el territorio, en lo que se ha llamado el ciclo dinástico; en este, los acontecimientos y sucesos que dan forma a la historia de la civilización china se narran y explican como el resultado de las acciones emprendidas por los emperadores de las distintas dinastías, las que, además, tienen periodos de auge y caída que se usan como modelos explicativos para entender el paso de una dinastía a otra.

Este enfoque de la historia de China ha recibido numerosas críticas, principalmente, porque da la impresión de que la historia de China ha sido y es un proceso caracterizado por la sucesión de diferentes regímenes de gobierno en un territorio que posee una unidad nacional y cultural a través de la historia. Sin embargo, el uso del ciclo dinástico permite conocer el desarrollo histórico chino en forma cronológica, y sigue siendo utilizado por una gran parte de historiadores y científicos sociales.

Debido a la implicancia del ciclo dinástico, la evolución histórica de la civilización china se ha dividido en periodos que comprenden el espacio de tiempo en que las respectivas dinastías ocuparon los espacios de poder. Por ello, para el estudio de los comienzos de esta civilización, se han establecido los siguientes periodos: Dinastía Shang o Chang (1.766 a 1.027 a. de C. aprox.), Dinastía Zhou o Chou (1.027 a 256 a. de C. aprox.), Dinastía Ch’in o Qin (221 a 207 a. de C. aprox.), y Dinastía Han (207 a. de C. a 220 d. de C. aprox.).

Dinastía

Usamos el término dinastía para referirnos a los grupos formados por las aristocracias locales de las ciudades que evolucionaron de las primeras aldeas agrícolas construidas por las culturas neolíticas de la llanura del río Amarillo.

La aparición de las dinastías fue consecuencia de la sedentarización y de la adopción de la agricultura; estos fenómenos desarrollaron la necesidad de contar con un ordenamiento político que tuviera la capacidad de dirigir y administrar las actividades agrícolas.

Bajo estas condiciones, las primeras familias de guerreros, lograron aglutinar bajo su influencia a los campesinos de las aldeas; de esta forma, se convirtieron en autoridades y pasaron a constituir aristocracias que administraban los incipientes aparatos de estado.