Guerra Fría: carrera armentista y armas nucleares

Luego de que finalizara la segunda guerra mundial en el año 1945 con el lanzamiento de las bombas nucleares de Hiroshima y Nagasaki, el mundo fue dividido entre vencedores y vencidos; frente a este escenario, a los vencidos no les quedó más que someterse al juicio mundial por los daños causados durante los largos 6 años de conflicto y genocidio.


Esta división que se produce en el mundo luego de la guerra, se debe principalmente a la búsqueda de la imposición en el mundo de uno de los dos sistemas imperantes, política e ideológicamente; dos sistemas que corresponden a los dos países mayoritariamente vencedores en la guerra: Estados Unidos y La Unión Soviética, el Capitalismo versus el Comunismo.

Inicio de la Guerra Fria

Este conflicto, que comienza oficialmente dos años después de que termine la II Guerra Mundial, será llamado por la sociedad en general y la Historia Guerra Fría, por la alta tensión entre los países que representaban dichos sistemas, pero sin enfrentamiento armado directo.

Dicho conflicto duró aproximadamente 50 años, y se caracteriza por desarrollarse en muchos ámbitos, diversos escenarios en los que se disputaba y demostraba el poder. Ejemplo de ello son los Juegos Olímpicos y la denominada “carrera espacial”.  No obstante, uno de los espacios más importantes y que demostró el poderío militar y armamentístico de cada una de las potencias, fue la carrera armamentista.

La carrera armentista de la Guerra Fria 

La carrera armamentista se basó en la acumulación y creación de tecnología de punta en la construcción de armamentos sofisticados, en el caso de que uno de los países reaccionara y decidiera atacar. Esta acumulación de fuerza militar no solo se reducía a la creación de tanques, aviones, portaviones etc., sino que también lograban desarrollar una gran cantidad de armamento nuclear de alta capacidad destructiva, lo que a la  larga provocaría temor a nivel gubernamental o político en las respectivas naciones en conflicto.

El temor de la sociedad era grande, el odio a los respectivos países en conflicto comenzaba a extenderse cada vez más en el mundo, se desarrollaron muchos movimientos sociales en contra del conflicto y la utilización a de armamento nuclear. Entre los más importantes, se pueden encontrar el movimiento hippie, que si bien es cierto tiene sus particularidades, eran uno de los movimientos sociales más potentes en contra de la Guerra Fría, sobre todo en lo que respecta al conflicto que se llevaba a cabo entre EEUU y Vietnam.

Entre la enorme cantidad de armamento se pueden encontrar:

  • Estados Unidos: 77 submarinos militares nucleares, 11.000 cabezas nucleares, 10.100 aviones y un total de 138 submarinos diesel.
  • Unión Soviética: 11.200 aviones de guerra, 56.000 tanques, 82 submarinos nucleares y 160 submarinos diesel.

Consecuencias del miedo

Toda esta enorme cantidad de armamento provocó cada vez más temor y polarización dentro de la sociedad, y lo paradójico de esta situación es que, si bien es cierto existía el miedo, las personas pertenecientes a ambas potencias querían que su adversario fuera eliminado. Este hecho provoca el llamado principio de Destrucción Mutua Asegurada, el cual podría explicarse como la conciencia de que, en el momento en que un país atacara el otro, lo destruiría de forma inmediata.

Este principio tiene como consecuencia que la guerra permaneciera “fría” durante todo el período de su duración y que, sobre todo, la sociedad norteamericana viviera en alerta permanente buscando los medios para poder resguardarse frente a un posible ataque nuclear.