Historia de la televisión

La televisión fue el medio de comunicación de masas más importante del siglo XX. Su creación fue el resultado de muchas investigaciones en paralelo.


En el año 1900 Constantin Persky llamó “televisión” a un nuevo sistema tecnológico capaz de trasmitir imágenes a larga distancia.

A fines del siglo XIX se trabajaba en la aplicación práctica de tres descubrimientos, los cuales darían origen a la televisión:

  1. Fotoelectricidad, la transformación de energía eléctrica en energía luminosa.
  2. Conversión de las fotografías a puntos de claros y oscuros, empleados en los impresos.
  3. Ondas Hertzianas capaces de ser transmitidas a larga distancia.

La idea era entonces descomponer la imagen en puntos, que son transmitidos a larga distancia, y luego reconstruir la imagen completa en un receptor. El principio teórico era simple pero llevarlo a la práctica todo un desafío.

Los inicios de la televisión

Las telefotos

En 1884 se logró a través de un equipo electromecánico. Se convertía una imagen en una secuencia de puntos electrónica. Se transmitía por cables de cobre, o por ondas hertzianas, y finalmente era impresa en un receptor remoto. Por cien años se utilizó el sistema en los periódicos del mundo para recibir imágenes “instantáneas” desde otros lugares del planeta.

El disco de Nipkow

Paul Nipkow, un inventor alemán,  presentó en 1884 un disco perforado en espiral que permitía que la “lectura de la imagen” o “barrido” se hiciera en un orden que leído remotamente por otro disco similar daba una secuencia de imágenes y por lo tanto movimiento. El proceso tenía tres etapas, la captura de las diferencias de luz por una placa de selenio, la conversión en impulsos eléctricos, y en la posición remota una luz proyecta la imagen. Las dificultades mecánicas eran sincronizar ambos discos exactamente a la misma velocidad, y que la iluminación del objeto capturado y la proyección fueran idénticas.

La televisión de Baird

En 1925 el escocés John Baird logró llevar la práctica el disco de Nipkow. La clave fue el mecanismo de sincronización entre el transmisor y el receptor. Su primera transmisión fue con una definición de 28 líneas horizontales, que se modificaban a una frecuencia de 14 cuadro por segundo. El objeto mostrado fue un maniquí articulado, no podía ser una persona pues las temperaturas generadas por la fuerte iluminación que necesitaba su primer prototipo hubiesen quemado la piel humana. En 1927 Baird demostró la capacidad de transmisión a larga distancia, logrando enviar la señal a través del par de cobre telefónico por una distancia de 720 kilómetros.

En los años siguientes su invento fue perfeccionado. En 1935 ya se transmitía con 180 líneas de resolución, y mejorados los sistemas de iluminación y captura, ya era posible usar personas, las que debían maquillarse adecuadamente para que sus rostros hicieran el suficiente contraste y diera por resultado una imagen nítida. Se mejoró el sistema empleando una técnica en que la imagen era capturada por un film de celuloide, éste era revelado en forma automática, y entonces capturado electrónicamente por el disco de Nipkow. La pantalla de los televisores era de unas 12 a 14 pulgadas.

En Alemania a partir de 1935 hubo transmisiones regulares. Los programas pro nazis se intercalaban con música y deportes. Había salones de televisión donde la gente podía ir a ver la novedad tecnológica. La televisión mecánica de Baird tenía su momento de gloria, pero que muy pronto se acabaría, con la llegada de la televisión electrónica.

Televisión electrónica

Iconoscopio

En 1897 el alemán Carl Ferdinand Braun inventó el tubo de rayos catódicos, conocido por su acrónimo en inglés CRT. Su invento capaz de retroproyectar imágenes en una pantalla no se utilizó hasta fines de la década de 1930, en que dos inventos, el radar y la televisión lo emplearían como receptores.

En 1911, basándose en el invento de Braun, los rusos Boris Rosing y Vladimir Zvorykin lograron un dispositivo que captaba rayas blancas sobre un fondo negro. Debieron pasar 20 años antes que el invento estuviera perfeccionado. En 1931 Zvorykin presentó el Iconoscopio, dispositivo para capturar imágenes, que sería usado en las cámaras de televisión hasta la década de 1980. Consiste en un mosaico de células fotoeléctricas que captan las diferencias de luz. Algunas décadas después fue perfeccionado para captar colores, mediante la combinación de tres tubos: azul, rojo y verde. Sobre el dispositivo electrónico se ubicaban lentes similares a las cámaras de cine.

En 1936 el gobierno británico tuvo que optar por cual tecnología usaría para su televisión. Para ello hizo competir el sistema mecánico de Baird con el electrónico de Zvorykin por varios meses. No hubo dudas, el electrónico era limpio, silencioso y con una imagen de gran definición, 240 líneas con 30 cuadros por segundo. En 1941 en Estados Unidos se establecieron 525 líneas con casi 30 cuadros por segundo, lo cual sería el estándar por 60 años.

El apogeo de la televisión

Tras la Segunda Guerra Mundial el desarrollo de la televisión se enfocó a masificar su consumo. Los aparatos receptores bajaron de precio, así como los equipos transmisores. En la década de 1950 la mayoría de los países del mundo tenía un sistema de televisión. Los contenidos transmitidos eran eventos deportivos, programas de concursos, emisión de material fílmico, tanto de la gran cinematografía como series hechas por las mismas emisoras. Los programas más exitosos fueron los que lograban la fidelidad del espectador, o un acostumbramiento a verlos, como fue el caso de las telenovelas latinoamericanas. Las noticias fueron otra importante área en que se enfocó la televisión, aunque en muchos casos se le acusa de ser tendenciosas, poco objetivas, y favorecedoras de un sistema oficial impuesto.

Alta definición

A finales del siglo XX la irrupción de las transmisiones digitales por computador, Internet, movió a los espectadores de la televisión, sobre todo a los más jóvenes hacia ese nuevo medio. Sin embargo, las novedades de la televisión digital a nivel mundial, con su Alta Definición a fines del siglo XX, y la Ultra Definición en 3D en la década de 2010; así como contenidos muy locales y a su vez masivos, hacen al televisor permanecer en una ubicación privilegiada dentro del hogar.