Resumen: La Independencia De Estados Unidos

La independencia de Estados Unidos, 4 de julio de 1776

La Declaración de Independencia de los Estados Unidos, no era ni más ni menos que una declaración de guerra a la Corona Británica.


Este es el día más patriótico de Estados Unidos. Celebra el nacimiento de la nación, por la firma de la Declaración de Independencia en 1776. La primera celebración fue en Philadelphia en 1777, con fogatas, pólvora, repique de campanas, 21 cañonazos desde los barcos en el puerto, y velas encendidas en las ventanas de las casas. Para principios del Siglo XIX ya todos los estados lo celebraban.

A mediados del siglo XVIII las trece colonias británicas que ocupaban la costa Atlántica de América del Norte gozaban de gran independencia respecto de su metrópoli. Los habitantes de cada una de ellas votaban sus propios impuestos y resolvían sus asuntos internos.

La decisión del rey Jorge III (1764) de gravar con impuestos algunos productos como azúcar, plomo, vidrio, té y de establecer la obligación de usar papel sellado en todos los documentos legales – Ley del Timbre – provocó incidentes y revueltas, especialmente en la ciudad de Boston.

Aprobación de la independencia de Estados Unidos

En 1774 un Congreso reunido en Filadelfia e integrado por representantes de las colonias hizo llegar al rey una declaración donde se reclamaba por los derechos a la vida, propiedad y libertad de los americanos. Al año siguiente se inició la guerra y en 1776 se reunió un segundo Congreso en Filadelfia donde se eligió a George Washington general en jefe de los ejércitos rebeldes. El 4 de julio de ese año el Congreso aprobó la “Declaración de la Independencia”.

.“Todos los hombres son por naturaleza igualmente libres e independientes, y poseen ciertos derechos inherentes a su persona de los que, cuando entran a formar parte de una sociedad, no pueden ser privados por ningún convenio…” (Declaración de Derechos de Virginia, 1776).

La declaración de independencia

La declaración de independencia, confiando se redacción a Tomas Jefferson. El resultado fue el siguiente:
“Cuando por el curso natural de los acontecimientos resulta necesario para un pueblo deshacer los lazos que le unen a otro pueblo y asumir ante las potencias del mundo la separada e igual posición a que le dan derecho las leyes naturales y el Dios de la naturaleza, se requiere, como muestra de respeto a la humanidad entera, declarar las causas que le impelen a tal separación”….

“…. Por tanto nosotros, representantes de los Estados Unidos de América reunidos en General Congreso, apelando al Juez Supremo de la rectitud de nuestras intenciones, en nombre y con toda la autoridad del buen pueblo de estas colonias, Solamente publicamos y declaramos que estas Colonias Unidas son y de derecho deben ser Estados libres e Independientes absolutos de toda dependencia de la Corona Británica; y que toda relación política entre ellas y el estado de la Gran Bretaña es y debe quedar rota, y que como estados libres e independientes tienen pleno proceder de declarar guerra, firmar paz, contraer alianzas, establecer comercio y todas las otras cosas que los estados independientes tienen derecho a hacer. Y para defender esta declaración, con firme confianza en la protección de la providencia, nosotros comprometemos nuestras vidas y fortunas y nuestro honor personal”.

La Declaración de Independencia de los Estados Unidos, no era ni más ni menos que una declaración de guerra a la Corona Británica. Los que redactaron y firmaron tenían perfecta conciencia de que la rebelión de Massachusetts se convertiría en una lucha a muerte con el poder de la metrópoli. Pero era además un documento tan sincero, a pesar de su exageración; tan franco, a pesar de sus inexactitudes; que debía conquistar al pueblo americano las simpatías de todos los temperamentos románticos y filosóficos del mundo entero.