La muralla china

Con más de 21 mil kilómetros de extensión, considerando los tramos secundarios, la fortaleza de la Gran Muralla China es el mayor esfuerzo de defensa nacional hecho en la historia.


En el siglo V antes de Cristo, China estaba formada por pequeños feudos, valles agrícolas controlados por un Señor, que explotaba a una reducida población. Vivían en constante guerra entre ellos. A veces un feudo dominaba a otro constituyéndose en pequeños reinos. Su permanente estado de alerta los llevó a tener la costumbre de construir grandes muros de defensa. A medida que estos pequeños reinos se fueron unificando en un imperio, la muralla de defensa comenzó a tener un carácter nacional.

El gran muro

El muro de Quin

En el año 221 a.C. la dinastía Quin unificó a todos los chinos bajo un solo gran imperio. De hecho la palabra China deriva de la pronunciación antigua de Quin. Para controlar mejor su territorio el emperador Quin Shi Huang ordenó derribar los muros al interior del imperio, pero a su vez inicia la construcción una muralla en la frontera norte, que podía ser ataca por los manchú o los mongoles. La tradición china habla de una extensión de 5.760 kilómetros a los construido en esa época (lo que en medidas antiguas equivalía a 10 mil “li”). Los materiales fueron muy simples, básicamente tierra aprisionada. La leyenda dice que algunas secciones utilizaron mineral de plata.

El muro de Han

En el siglo que siguió a Quin los chinos aplicaron dos formas de defensa, una la diplomacia de la entrega de princesas a sus enemigos, y la otra los asentamientos fronterizos con campesinos preparados para combatir. La Gran Muralla fue casi abandonada, con la excepción de la construcción desde el 119 a.C. en que las rivalidades entre la dinastía Han y la Confederación de Xiongnu los llevó a construir 400 kilómetros de muralla a través del desierto de Gobi.

El muro de los mongoles

Aunque la muralla muchas veces sirvió a los chinos de los ataques exteriores, lo que los motivaba a hacerles la debida mantención, en el 1213 fue vencida por los mongoles al mando de Gengis Khan, llegando hasta Beijing. Su nieto, Kublai Khan instalará en China una nueva dinastía, la Yuan, la cual verá a la Gran Muralla como un lejano recuerdo. De hecho no es mencionada por el viajero Marco Polo en su libro de viaje a China.

El muro de Ming

En 1449 la dinastía Ming consideró necesario rehacer la Gran Muralla. Esta vez se utilizarían ladrillos, murallas las cuales cerca de la capital china tendrán unos 7 metros de alto por unos 5 de ancho. Llegaron a existir más de 6 mil kilómetros operativos, con fortalezas en ella lo suficientemente cercanas como para hacerse señales con luces.

Por casi dos siglos las murallas defendieron exitosamente a los chinos de los ataques manchúes. Sin embargo, el 1644 un general traidor chino Wu Sangui les abrió paso. Los manchúes rápidamente conquistaron todo el territorio chino, que no tenía defensas en interior. Pronto Mongolia fue anexada a China, pasando a ser la Gran Muralla un recuerdo histórico.

La Gran Muralla en la actualidad

Turismo

Recién en el siglo XIX se le comenzó a llamar a esta fortaleza como “La Gran Muralla”. Poco queda de los miles de kilómetros construidos, no más del 9%. Se han hecho esfuerzos de restauración y turísticamente es un destino mundial muy importante, pero lo que conocen los visitantes es normalmente la parte hecha hace 500 años, y restaurada recientemente. No se camina por escalones milenarios.

Mitos

Se dice que el relleno de la muralla incluyó restos humanos. Aunque es posible que accidentalmente cayera un constructor sobre la mezcla, lo cierto es que la piedra caliza, la arcilla y la arena son sus materiales de construcción.

Se dice que se puede ver desde el espacio. Ningún astronauta ha afirmado eso, de hecho la gran muralla es más estrecha que las supercarreteras que existen en Europa. Verla desde la Luna es absolutamente imposible.