La Música y la Danza en la Antigua Grecia

La música, cuyo nombre proviene de las Musas, procede de Asia Menor y apareció en el territorio griego aproximadamente en el siglo VII a. de C.; es importante señalar que los griegos consideraban a la música de origen divino y por ello eran muy aficionados a presenciar conciertos, los que tuvieron a sus mayores exponentes durante el siglo IV a. de C.


Tan relevante era la música para la vida cotidiana de los griegos que la utilizaban para acompañar el trabajo diario y servía de apoyo a varias formas de poesía; es preciso señalar, además, que los niños recibían instrucción musical desde la infancia. Un detalle no menor dentro de la música griega, lo constituía el hecho de que los griegos no practicaban el canto a varias voces (polifonía) y sí lo hacían al unísono.

La danza también era considerada por los griegos de origen divino, y conformaba una especie de lenguaje utilizado para expresar sus emociones y sentimientos más profundos, el cual no ponía acento en la perfección de la interpretación sino en la fuerza de la caracterización. Al igual que la música, la danza estaba presente en los momentos más significativos de la vida de los griegos; acompañaba los banquetes, matrimonios y funerales. Por otro lado, las composiciones literarias, como las tragedias, las comedias y los dramas satíricos, incluían la representación de variados tipos de danza.

Muchos tipos de danza poseían un carácter religioso, como por ejemplo la denominada danza pírrica, que estaba acompasada por el ruido de escudos militares, y se practicaba en honor de Atenea, la diosa de la guerra; en Delfos, consagrando al dios Apolo, se realizaban danzas que imitaban el vuelo de las grullas y que recordaban al héroe aqueo Teseo saliendo del laberinto de Minos, luego de haber derrotado al Minotauro; las danzas frenéticas, celebradas en tributo a Dionisio y acompañadas por percusiones, eran protagonizadas por los Sátiros y las Ménades.

Una situación paradójica sobre el arte de la danza, ocurría en la disciplinada sociedad espartana, ya que a pesar de rechazar fervorosamente todas las variedades de expresiones artísticas, en Esparta la música y la danza eran consideradas de gran valor al menos hasta el periodo anterior a la dura reforma militar del siglo VI a. de C.