La Religión en la Civilización Maya

El pensamiento religioso de los mayas, conservado y grabado celosamente por los sacerdotes en los códices, sólo ha sido estudiado en forma precaria debido a la destrucción que los conquistadores españoles, comandados por el obispo Diego de Landa, realizaron de gran parte de la producción literaria de los mayas.


La cosmovisión maya concebía la tierra como un cuadrado plano que en sus esquinas estaba sostenido por los dioses llamados Bacales, los que además portaban los cuatro subciclos de 13 años en que se dividía el gran ciclo de 52 años. Estos dioses eran representados en colores que señalizaban también, a los puntos cardinales: rojo, blanco, negro y amarillo, que correspondían al este, norte, oeste y sur, respectivamente.

A pesar del carácter politeísta de su religión, los mayas creían en una divinidad máxima a la cual atribuían la creación de todas las cosas y el cual no tenían una imagen que lo simbolizara; este dios era llamado Hunab Ku y los mayas lo visualizaban como un ser incorpóreo. Esta situación ha llevado a varios especialistas a plantear la posibilidad de que los mayas estaban en el proceso embrionario de una religión monoteísta.

Hunab Ku tenía un hijo llamado Itzamná, el señor de los cielos, del día y la noche; en los códices Itzamná es representado como un anciano con un solo diente, la nariz ganchuda y, por lo general, con barba.

La divinidad más popular era Chaac, el dios de las lluvias, del viento, del rayo, el trueno, y el relámpago; Chaac era representado con una gran máscara de la que sobresalían una gran nariz en forma de gancho, una lengua colgante y unos colmillos de reptil. Chaac contaba con la ayuda de cuatro Chaques, uno por cada punto cardinal, y cuatro Iques, que eran vientos que barría el polvo de los caminos para anunciar la llegada de la lluvia.

El dios de los bosques, de los campos y el maíz era Yum Kax; a este dios se le representaba como un hombre con cabeza de mazorca.

La divinidad del comercio, los mercaderes y los viajeros era la vieja, negra y desdentada diosa Ex Chuah, a la que se le atribuía la fortuna en el cultivo del cacao, ya que esta fruta era utilizada como dinero entre los mayas.

Los dioses negativos estaban encabezados por Ah Puch, el dios de la muerte. Este dios era representado como un cadáver humano en descomposición. Ix Tab era la diosa de los suicidas y su imagen mostraba a una mujer que colgaba del cielo.

La última divinidad que se incorporó al panteón maya fue Kukulcán, el cual provenía de la tradición tolteca y era considerado el dios del viento y del planeta Venus.

La cosmovisión maya se componía de 13 cielos y 9 infiernos, los que tenían sus propios dioses. En suma, si se cuentan todos los dioses que hemos descrito junto con los dioses locales, se pueden llegar a identificar más de 200 divinidades. Esto representaba una constante y abultada carga de trabajo para los sacerdotes, y también para los campesinos, quienes eran los encargados de surtir los sacrificios religiosos.

La principal forma de honrar a los dioses eran los sacrificios que implicaban el derramamiento de sangre; por lo general, los mayas realizaban actos de fe que se incluían el sangramiento de lenguas, orejas, manos y dedos. En algunas ocasiones se practicaban los sacrificios humanos; y por el contrario de lo que se pudiera pensar, los sacrificios humanos eran instancias que estaban reservadas sólo para los guerreros que salían malheridos de las batallas, para madres que fallecían durante el parto.