Resumen de la Revolución Francesa

La serie de movimientos revolucionarios conocidos como revolución francesa, se desarrollaron entre la apertura de los Estados Generales (5 mayo 1789) y el golpe de Estado de 18 de brumario (9 noviembre 1799). Estuvieron inspirados en parte…


Antecedentes de la revolución francesa

La serie de movimientos revolucionarios conocidos como revolución francesa, se desarrollaron entre la apertura de los Estados Generales (5 mayo 1789) y el golpe de Estado de 18 de brumario (9 noviembre 1799). Estuvieron inspirados en parte en la revolución americana.

La Revolución representó la entrada de la sociedad burguesa y capitalista en la historia de Francia. Su característica esencial es la realización de la unidad nacional y social del país sobre la base de la destrucción del régimen señorial y de las clases feudales privilegiadas. Que la Revolución francesa haya finalmente desembocado en el establecimiento de un sistema liberal (no democrático) aclara más su significación histórica.

La profunda convulsión político-social que significó la revolución francesa, tuvo grandes repercusiones en todo el mundo en general y en Europa en particular, y dio paso a la llamada Edad Contemporánea.

La influencia de las corrientes enciclopedista del siglo XVIII, que habían socavado los cimientos de la monarquía y la política financiera seguida por Luis XVI, vinieron a propiciar los movimientos revolucionarios.

Decaimiento de la monarquia

Hostigada por la oposición de la aristocracia y por el creciente descontento popular, y al borde la bancarrota, la monarquía francesa creyó encontrar un medio de sobrevivir en la convocatoria de los Estados Generales, que reunieron el 5 de mayo de 1789 en Versalles. Pero, atacados sus principios absolutistas tanto por la aristocracia, la cual quería, mediante un retorno a lo que creía ser la antigua constitución del régimen, participar en el gobierno, como por los partidarios de los nuevas ideas, los cuales exigían que la nación vigilara la administración del Estado, la realeza no poseía un programa de acción preciso. Remolque de los acontecimientos más que controlándolos, cayó, de concesión en concesión, en la revolución.

La revolución

La revolución de 1789 fue dirigida por una minoría burguesa del estado llano, sostenida y empujada en los períodos de crisis por la población de las ciudades y de los campos el “cuarto estado”. Mediante una verdadera revolución jurídica, los representantes del estado llano en los Estados Generales se proclamaron Asamblea Nacional el 17 de junio de 1789; el 20 del mismo mes, decidieron dotar de una Constitución a Francia (por el juramente del Juego de Pelota), se comprometieron “a no separarse hasta que la Constitución fuera promulgada y estuviera asegurada por fundamentos sólido”; finalmente, el 9 de julio la Asamblea Nacional se proclamó Constituyente.

La revolución jurídica no hubiera podido vencer la voluntad de resistencia de la monarquía y de la aristocracia, si la revolución popular no hubiese acudido a sostenerla durante el mes de julio. Llenas de esperanzas por la convocatoria de los Estados Generales, pero decepcionadas por una espera demasiado larga y atenazadas por la crisis económica, la penuria y la carestía (a comienzos de julio de 1789 el pan alcanzó el precio mas alto del siglo), las masas populares se sublevaron espontáneamente. La revuelta estalló en París el 14 de julio de 1789, y fue tomada la Bastilla, símbolo del despotismo. A continuación, en las últimas semanas de julio, la revuelta se extendió a las ciudades y originó lo que los historiadores han llamado revolución municipal: la Administración real se desplomó, y Francia fue “municipalizada”. Finalmente, a fines de julio y principios de agosto, la revuelta pasó al campo: el “Gran Miedo” soliviantó a las masas campesinas, que se armaron, marcharon contra los castillos y acabaron con el régimen feudal. En aquellos primeros días de agosto de 1789 el Antiguo Régimen quedó destruido. La Asamblea Nacional se vio obligada a sancionar las consecuencias de la revolución popular, en la sesión de la noche del 4 de agosto de 1789, abolió los privilegios y el régimen feudal. Por la Declaración de los Derechos del hombre y del Ciudadano (26 agosto 1789) puso los cimientos del nuevo orden. Las resistencias real y aristocrática al nuevo régimen que se esbozaba fueron vencidas en las jornadas del 5 y 6 de octubre de 1789; el pueblo de París marchó a Versalles y se apoderó del rey, que desde entonces estuvo prisionero en la capital.

Fuente: Diccionario Enciclopédico Salvat N° 17
Por: Carmen Mendoza Obaid