La revolución Rusa (1917)

La revolución Rusa es un proceso de larga duración, en el cual, se instauro el primer sistema político comunista, pero que después presenta distintas variaciones en la práctica, hasta la caída de la Unión Soviética en 1990. Este hecho marca una influencia importante para otros casos, ya que se ocupó como un referente para establecer el gobierno de proletariado en distintas partes del mundo.


Origen y desarrollo de la Revolución Rusa

Rusia a principios del siglo XX atravesaba por un régimen monárquico fundado en una población mayormente campesina (80%), sin una mayor modernización de la economía. A pesar de no existir una transformación profunda, en Rusia se vivió un incipiente desarrollo industrial, asociado a la introducción de capital extranjero, concentrándose en Ucrania en la región del río Don, en Bakú, en la orilla oeste del mar Caspio,  Moscú y San Petesburgo.

De esta forma, la población se concentró en las grandes fábricas, que se convirtieron en focos proletarios en los que se acumuló el descontento por las condiciones laborales y de subsistencia de la población trabajadora.

Durante siglos, el zar (Emperador) había sido la máxima autoridad de la iglesia ortodoxa rusa desde la desaparición del imperio bizantino, en el siglo XV. Las atribuciones del zar fueron: jefe supremo del ejército, a su cargo tuvo una policía secreta (ojrana), ratificó decretos de sus colaboradores civiles y militares (aristocracia y clero), lo que también le permitió revocar las sentencias de los tribunales.

La oposición política al zar se formó desde 1860, con el nombre de movimiento populista, iniciada por M. Bakunin y que sería el inicio de los partidos que dieron origen a la revolución. En las zonas rurales este movimiento se conoció bajo el nombre tierra y libertad, recogiendo ideas anarquistas de organización comunal. Los anarquistas fueron exiliados por el régimen, retrasando la formación de partidos. A pesar de la persecución se difundieron las obras de Marx y Engels, lo que desencadenó la formación del partido Obrero Social Demócrata Ruso (1895). Este partido se dividió en mencheviques, un ala más moderada que promovió la implantación de un régimen más democrático y los bolcheviques que fueron partidarios de la revolución (comunistas).

La situación política en Rusia se fue agravando, la derrota en la guerra con Japón 1904-1905, el creciente descontento en las zonas industriales, el fracaso de la emancipación de los campesinos (1905) y la represión a la oposición política, estableció el escenario pre-revolucionario.

A la situación interna de Rusia, se sumó  la participación de Rusia en la Primera Guerra Mundial, la que ocasionó un sin número de bajas (cerca del 10% de la población), cuyo número de muertos fue mayor a todos los países que participaron en el conflicto. A esto se sumaron los problemas de abastecimiento (carbón y víveres) de la población civil.

Se Inicia la revolución

El 23 de febrero (8 de marzo) de 1917, las empleadas de la fábrica textil iniciaron una huelga, enviando delegadas a otras fábricas, lo que se convirtió en una huelga generalizada. El ejército recibió la orden de disparar sobre la multitud, pero los soldados también tuvieron motivos para amotinarse, fusilando a sus oficiales y uniéndose a los manifestantes. Los obreros ingresaron a los cuarteles, tomando armas y provisiones. Este hecho dio inicio a la revolución.

La ciudad de Petrogrado quedo en manos de los sublevados y se dio inicio a la formación de soviets por todos lados. La coordinación de estos se dio a través de la reunión de delegados en el Congreso de Soviets, que se hizo en distintas ciudades. Por su parte, el zar disolvió la Duma, pero la asamblea nombró a un gobierno provisional presidido por el príncipe Lvov y un miembro del soviet Kerenski.

Este gobierno no cumplió las expectativas y la noche del 24 al 25 de octubre, los grupos armados de bolcheviques ocuparon los centros neurálgicos de Petrogrado, intervinieron las comunicaciones,  los transportes y la administración en general. Esta intervención fue apoyada por el II Congreso de soviets, eligiendo un gobierno obrero, presidido por Lenin y  Trosky.

Desde este gobierno, se dio inicio a la Revolución Rusa que se mantiene en distintas versiones,  hasta la caída de la Unión Soviética 1990. Se comenzó con la nacionalización de los bancos, ferrocarriles, comercio exterior. Las empresas medianas y pequeñas, pasaron al control obrero, lo que significó que los dueños estaban obligados a cumplir las decisiones tomadas por los comités en relación a la fabricación, conservación y distribución de materias primas y productos elaborados.