Monarquías absolutistas

Conoce las principales características de los regímenes absolutistas y sus más importantes expresiones en Europa.


El Absolutismo se estableció en varias monarquías europeas. Gracias a la unificación territorial y el aumento del poder real, las figuras de los monarcas alcanzaron su apogeo.

Características del Absolutismo

Entendemos por Absolutismo el sistema de gobierno monárquico cuya concentración de los poderes del estado yace en la figura del rey, es decir, el monarca ejerce la justicia, legisla y administra el gobierno.

En los regímenes absolutistas la figura del rey tenía un carácter divino en donde se le consideraba como el representante de Dios. Se entendía que el actuar del soberano era siempre en pos del bien común, nunca sujeto a juicios o análisis. El título de rey, por lo tanto, era vitalicio, único e incuestionable.

Para ejercer el poder el rey absolutista, se apoyaba en consejeros quienes lo asesoraban en la toma de decisiones. Al no existir la división de los poderes del estado, no existía una fiscalización de la burocracia monárquica. Asimismo, bajo el sistema absolutista el pueblo no participaba de las decisiones políticas.

La administración de las monarquías absolutistas era muy organizada. Los funcionarios y ministros se preocupaban y encargaban de que el sistema administrativo marchara de forma eficiente. Uno de los aspectos del sistema administrativo fue la diplomacia, mediante la cual, se desarrollaron las relaciones internacionales entre monarquías. A través de la figura de los embajadores se establecían tratados comerciales, se resolvían asuntos relativos a las guerras o conflictos y se concertaban matrimonios, cuya importancia fue fundamental en las relaciones internacionales para el convenio de alianzas.

El Absolutismo, por otro lado, reposaba su eficacia en un fuerte sistema tributario que asegurara los gastos de la corona y del estado, principalmente para financiar los ejércitos, las armadas y el fuerte sistema burocrático.

Las monarquías absolutistas se apoyaron en la unificación territorial y el sometimiento de la nobleza, cuyo poder había alcanzado su apogeo durante la Edad Media.

Monarquías absolutistas en Europa

En Europa se desarrollaron diversas monarquías que tuvieron características del absolutismo. Entre ellas reconocemos:

Imperio español

La monarquía española de los Reyes Católicos llegó a convertirse en un verdadero imperio. Gracias al lazo matrimonial se unieron los reinos de Castilla y Aragón. Durante su reinado, se tomaron medidas para potenciar la autoridad real, fortaleciendo el aparato burocrático. Llevaron a cabo una exitosa política exterior logrando una red de alianzas con el Sacro Imperio, Inglaterra y Portugal, asimismo, lograron la expansión territorial mediante las expediciones de descubrimiento y expulsaron a los últimos musulmanes que quedaban en el Reino de Granada.

Absolutismo francés

El mayor ejemplo del absolutismo está representando en la figura del rey Luis XIV, conocido como el Rey Sol.  Se encargó de aumentar el poder y dominios de Francia, a través del aumento del poder militar y político, que lo llevó a enfrentar guerras como la de Holanda o la de los nueve años. Luis XIV hizo famosa la frase “el estado soy yo”, en donde se refleja claramente la esencia de la monarquía absolutista.

Monarquía parlamentaria inglesa

Jacobo I fue el rey que intentó someter al parlamento inglés generando una disputa política que se sumó al conflicto entre los protestantes y católicos, y que dio por vencedores a los parlamentaristas. En el caso de este sistema de gobierno, el rey ejercía su poder de acuerdo a la legislación que se establece desde el parlamento, existiendo un congreso representado por la Cámara de los Lores y de los Comunes.

Otros casos de absolutismo en Europa se dieron en Rusia y en Austria, sin embargo, en este último estado, el desarrollo se vio truncado debido a la dispersión y carencia de unificación territorial. Un caso distinto es el de la monarquía inglesa en dónde si bien hubo un intento por establecer el absolutismo, este fue ineficaz y terminó por establecerse la monarquía parlamentaria.