Revoluciones liberales del siglo XIX: Características

Conoce las principales características que definieron las revoluciones liberales del siglo XIX.


El liberalismo durante la Restauración es perseguido y proscrito, sin embargo, los liberales resisten y se organizan provocando los movimientos revolucionarios del siglo XIX. La expansión de los ideales liberales impide que los intentos de recuperar el poder monárquico prospere. Las revoluciones liberales se manifiestan en distintos rincones de Europa.

Antecedentes

Tras la caída del Imperio Napoleónico, las principales potencias europeas buscaron restaurar el poder monárquico y recuperar los antiguos privilegios perdidos tras el triunfo de los ideales liberales y republicanos de la Revolución Francesa. Para ello, se organizaron en el Congreso de Viena (1814-1815) definiendo una política que apuntó a distribuir el territorio entre las diferentes familias reales.

El contexto socioeconómico cambió radicalmente en Europa. La influencia de la Revolución Industrial fue transformando los hábitos y modos de vida de las personas, y la sociedad lentamente se fue modernizando. La industria europea se fue posicionando, modificando profundamente el panorama económico.

Gracias a este proceso de industrialización, la sociedad experimentó cambios en su configuración y la dinámica de clases emergió, adquiriendo gran relevancia. Las inequidades dan cuenta de un panorama social adverso para la clase trabajadora, quien paulatinamente comenzó a organizar el Movimiento Obrero que obtendría gran importancia mundial durante el siglo XX.

En este contexto es que se desarrollaron las revoluciones liberales  durante el siglo XIX y que buscaron contrarrestar las intenciones de restaurar el poder monárquico en Europa.

Características

El liberalismo se posicionó con fuerza en Europa y los movimientos que se organizaron durante el siglo XIX fueron herederos de los ideales de la Ilustración y la Revolución Francesa.

Tras la derrota del Imperio Napoleónico, comenzó el período de la Restauración cuyo objetivo era  intentar reponer la monarquía absoluta, persiguiendo las agrupaciones y organizaciones liberales. En respuesta a estos intentos estallaron las revoluciones liberales de los años 1820, 1830 y 1848, cuya organización debió llevarse a cabo en la clandestinidad.

Sin embargo, el liberalismo no fue homogéneo y dos corrientes fueron las más destacadas durante este período, el liberalismo moderado y el liberalismo radical.  El segundo proponía establecer repúblicas que contaran con sufragio universal, lo cual contaba con apoyo minoritario. El liberalismo moderado se impuso y las revoluciones liberales fueron influenciadas con el ideal de establecer la monarquía constitucional como régimen político.

De la mano del liberalismo aparecen las corrientes nacionalistas, las cuales se vieron estimuladas por las estipulaciones del Congreso de Viena que ordenaban el mapa europeo según las pretensiones monárquicas.

El concepto nación adquiere importancia bajo la idea de la autodeterminación política de los territorios, los nacionalistas se organizan en torno al ideal del Estado Nación. Para ello, surgieron dos alternativas; la emancipación, propia de las colonias americanas o la unificación como lo ocurrido con los estados alemanes e italianos.

Las revoluciones liberales y nacionalistas fueron una serie de movimientos que estallaron en diversos lugares de Europa y se dieron en forman paralela.

Revoluciones de 1820:

El primero se inició en España y logró que el rey Fernando VII aceptara una constitución liberal. La Santa Alianza, alianza política y militar que defendía a los monarcas, logró sofocar el alzamiento. En Grecia se produjo un movimiento nacionalista en 1822 que obtuvo la independencia en el año 1829.

Revoluciones de 1830:

Se inició con un levantamiento liberal en Francia contra Carlos X, quién tomó medidas absolutistas por lo cual fue depuesto y reemplazado por Luis Felipe, estableciéndose una monarquía constitucional con voto censitario. Posteriormente en España y Portugal ocurrió lo mismo y el reino de Bélgica obtuvo su independencia estableciendo, también, una monarquía constitucional.

Revoluciones de 1848:

Estallan en Francia y logran establecer la Segunda República que impuso voto universal e igualdad social. Tras la elección como presidente del hijo de Napoleón Bonaparte, Luis Napoleón, éste se proclamó emperador imponiendo un régimen autoritario. Hubo estallidos revolucionarios en otros lugares como en Prusia y el Imperio Austríaco. El triunfo de la monarquía constitucional en el Reino Piamontés marcó un antecedente para la unificación italiana.