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El Discurso Público

En el medio que nos rodea se hace cada vez mucho más frecuente el expresarnos de manera pública, aún cuando algunas personas digan que prefieren mantenerse al margen de la exposición pública o, en casos, mediática y que guarden con recelo su “vida privada”. El discurso público es que se utiliza para situaciones de comunicación específicas, abarcando temas de relevantes para otros o la comunidad.

En la vida diaria estamos frente a distintas formas de discursos públicos, ya sea en la televisión o en interacciones comunicativas, este tipo de discurso puede estar en un texto escrito o hablado y se le llama “público” porque – como se mencionó anteriormente – despiertan el interés de varias o un gran número de personas. Algunas de estas instancias orales son los debates, los foros, paneles, seminarios, simposios; discursos, mensajes políticos o religiosos y conferencias, entre otras situaciones. Dentro de los discursos públicos escritos están los ensayos, los artículos, las editoriales, etc., los que son elaborados para que “alguien” los lea, es decir, para un público determinado.

Conceptualizando la palabra “discurso público”, podemos decir que es una instancia de interacción social, pues hay un emisor que habla o escribe para un grupo de personas, las que tienen el interés de recibir información de un tema. En una situación pública el emisor representa a un grupo, es un emisor colectivo, que goza de autoridad, respeto y confianza de los demás y por eso se desenvuelve en este tipo de instancias; es por ello que, en esta situación pública, los participantes tienen una relación asimétrica de comunicación y el registro a utilizar será el del habla formal, independiente que en ocasiones recurra a un lenguaje más coloquial.

Estructura del Discurso Público

Esta situación comunicativa presenta una estructura o forma de organización, que es la siguiente:

Introducción o Exordio

Es el planteamiento del tema, donde el emisor contextualiza al lector o al auditorio del asunto a tratar, el motivo de la conferencia u otra instancia, los fines o propósitos que se tienen y alguna otra especificación. Esto se realiza con la intención de involucrar al otro en el discurso.

Exposición del tema

Es el desarrollo mismo del tema que se ha planteado, el cuerpo, que engloba todas las ideas y fundamentaciones y que utiliza todos los recursos discursivos que el emisor estime pertinentes, sean estos hechos, datos estadísticos, gráficos, imágenes u otros elementos no verbales – así como los derivados de la tecnología -, los que permitan mantener al público atento y conectado con la exposición.

En esta parte es imprescindible manejar correctamente la forma de expresar nuestras ideas o desarrollar el tema, tener claridad en las palabras y adecuarnos al tipo de receptores que se encuentran o que leerán el texto, para identificar qué lenguaje se utilizará y cuán profundo será el tratamiento del tema, considerando las circunstancias y el contexto de la enunciación.

Conclusión

A esta parte también se le conoce como peroratio, que es cuando el emisor concluye su exposición, cuando se cierra el discurso y se puede hacer una síntesis o resumen de las ideas planteadas, rescatando lo más importante e incentivando a que los destinatarios se formen su propia opinión referente al tema expuesto claro que la idea es que éstos se hagan una opinión favorable al discurso presentado.

Otros elementos en la estructura del Discurso Público

Intencionalidad

Es la motivación, la intención, que posee el emisor para efectuar su discurso – sea oral u escrito -, entre las que pueden reconocerse la de informar, la ideas de convencer al otro de alguna materia, exponer un tema, etc. La intencionalidad del emisor puede hallarse explícita o de forma implícita en la exposición, pero es importante que él tenga clara cuál será su intención y delimite cuál será su finalidad o propósito al exponer un tema, es decir, que conozca cuál es su objetivo, su concepción para hacer la ponencia.

Organización de las ideas

Cuando se sabe en qué tema se basará el discurso, es pertinente organizar las ideas que servirán de apoyo al mismo, las que deben ordenarse en jerarquía de importancia y que posean fundamentos sólidos, que permitan la comprensión por parte de los destinatarios. No es bueno improvisar ni divagar en la exposición de las ideas, es necesario tener sumamente claro de qué se hablará y el modo en que se realizará el discurso, esto permitirá tener coherencia y facilitar que el otro entienda nuestro planteamiento temático. Por otra parte, el emisor no debe descuidar el informar acerca de los aspectos relevantes del tema y no sólo ahondar en las ideas generales y profundizarlas, pues no sabemos si todo el público maneja el mismo nivel de conocimiento y por ello es importante brindar la mayor información específica posible.

Uso de diferentes tipos de discursos

Cuando se efectúa un discurso público es factible integrar otros modos discursivos, sean argumentaciones, exposiciones, descripciones, narraciones o informaciones, siendo el emisor quien optará por la inclusión de uno u otro o varios dentro del desarrollo de la presentación. Ejemplo de esto es que el emisor para motivar o captar la atención del receptor puede recurrir a una narración de una situación anecdótica, utilizando este recurso como el llamado “rompehielos”, con el fin de acercarse al otro.

Relación entre los interlocutores

La relación que se da en el discurso público es de jerarquía entre el emisor y el receptor, es una situación asimétrica de comunicación, donde el primero posee información y la entrega a los destinatarios.

Posición del emisor

El que da el discurso está en condiciones de asumir diferentes posturas respecto al tema presentado, entre ellas:

  • Postura objetiva: es cuando el emisor informa o expone acerca de lo real, de lo que es tal cual en el tema y no integra opiniones personales o juicios valorativos, se abstiene de la subjetividad.
  • Postura crítica: el expositor entrega distintas razones o argumentaciones que abarcan no sólo a los aspectos positivos de tema, sino que hace mención a las falencias o problemas que tiene éste.
  • Postura reflexiva: el tratamiento del tema se enmarca dentro de una reflexión o tipo de pensamiento, incentivando al público al análisis y comprensión de los fundamentos de un modo más profundo y acabado.
  • Postura admirativa: este tipo de posiciones es común en situaciones de conmemoraciones, en discursos emotivos o de festejo, donde se hace referencia a las cualidades positivas de alguna persona o acontecimiento.
  • Postura problematizadora: es cuando la postura del emisor causa polémica o problematiza en su discurso, creando situaciones de conflicto para los destinatarios, llevándolos a enfrentar el origen del problema en que se sustenta la tesis. Esta forma persigue captar la atención total del receptor, integrándole de manera activa en la ponencia.

Sección de Preguntas y Respuestas

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preguntada hace 3 días por Sebastián Ibáñez Hantke
actualizada hace 3 días por Cristian
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preguntada hace 1 semana por Mercy Moreira
actualizada hace 1 semana por Cristian