El ensayo y sus características

A continuación veremos la estructura y las principales características del ensayo.


El concepto de ensayo comenzó a ser usado con mayor frecuencia desde el siglo XVI, a partir de la obra de Michel de Montaigne, Essais. Por mucho tiempo fue menospreciado, precisamente por lo que su nombre significaba: un ensayo es un intento, un esbozo, pero no una versión definitiva de algo. Bajo ese nombre, los pensadores recogían sus escritos que trataban sobre algún tema o un problema, proponiendo soluciones tentativas sobre él.

Un ensayo es una forma de exposición de ideas. Por lo tanto, combina la exposición con la argumentación. Su temática es tan variada como puede ser el interés humano. Es un medio apropiado para expresar reflexiones y pensamientos, una forma libre que permite al emisor colocarse al centro de la observación de su mundo y su sociedad.

Como género, el ensayo tiene la particular característica de tratar sobre asuntos del mundo real y no ficticios como en el resto de los géneros literarios. Aquí la imaginación del autor puede servir como un aporte a la redacción del texto, pero no es un pilar fundamental de su creación, como en el caso de un cuento o un poema. Sí lo es su particular forma de entender el mundo.

Características del ensayo.

A partir de lo dicho, podemos definir las características del género ensayístico:

  • Escrito breve, en prosa, sin intención de exhaustividad y sin estructura prefijada.
  • Tendencia a la síntesis, lo que significa que su extensión es relativamente breve.
  • Constante presencia del yo-autor, ya sea explícita o implícita. En el ensayo se manifiesta una opinión y se desarrolla una idea personal. Sin embargo, para fundamentar lo dicho, muchas veces será necesario recurrir a datos reales que sostengan nuestro punto de vista.
  • Al igual que en el texto expositivo, el autor deberá prepararse para desarrollar sus ideas, informándose previamente sobre un tema, pero en el texto no se asume la actitud de un investigador, puesto que lo importante no son los datos, sino la opinión propuesta sobre el tema.
  • Temática variada: El ensayo puede abarcar una sola temática o ser una combinación de diversos asuntos.
  • Libertad de opinión: Por tratarse precisamente de un género sin estructura fija, no existen normas respecto a lo que se puede decir o no en un ensayo. El autor elige el tema y todo lo que va a decir con respecto a él. De ahí que sea fundamental la subjetividad como elemento organizador.
  • El autor tiene una intención comunicativa que puede ser reflexiva, didáctica o crítica.

Manifestaciones históricas del ensayo.

A lo largo del tiempo el ensayo ha tenido diversas manifestaciones históricas, revisemos algunas de ellas:

  • El diálogo socrático: Consistía en una conversación entre dos personas en la que se llegaba a una conclusión sobre el tema tratado.
  • Las epístolas o cartas: Si bien han sido asociadas a la expresión de sentimientos, también las cartas pueden usarse como medio para discutir ideas y proponer hipótesis sobre distintas problemáticas.
  • El artículo periodístico: Corresponden a la opinión personal de un especialista o de un periodista sobre un tema de interés, ya sea de algo contingente o trascendente en el tiempo.
  • Las memorias: Se trata del intento de un escritor por rescatar acontecimientos sociales e históricos ocurridos en un contexto.
  • Biografías: Recogen los hechos acontecidos a una persona a lo largo de toda su vida.

Para finalizar veamos un ejemplo:

“También lo llaman portero, guardameta, golero, cancerbero o guardavallas, pero bien podría ser llamado mártir, paganini, penitente o payaso de las bofetadas. Dicen que donde él pisa, nunca más crece el césped.

Es uno solo. Está condenado a mirar el partido de lejos. Sin moverse de la meta guarda a solas, entre los tres palos, su fusilamiento. Antes vestía de negro, como el árbitro. Ahora el árbitro ya no está disfrazado de cuervo y el arquero consuela su soledad con fantasías de colores.

Él no hace goles. Está allí para impedir que se hagan. El gol, fiesta del fútbol: el goleador hace alegrías y el guardametas, el aguafiestas, las deshace”

(Eduardo Galeano, El fútbol a sol y sombra)