¿Cómo hacer un monólogo interior?

En el siguiente artículo encontrarás los pasos para que puedas construir tu propio monologo interior, recuerda que también puedes construir tus propios pasos ya que estos funcionan solo como una guía.


5 pasos para construir tu propio monólogo interior

1. En primer lugar, para poder escribir un monologo interior es necesario que hagas el ejercicio de olvidar algunas reglas que probablemente haz adquirido con el paso del tiempo en el colegio. El monologo interior es un texto que ofrece muchas libertades, entre ellas olvidar algunos aspectos ortográficos, e incluso de coherencia (sentido) y cohesión (orden textual). Así que antes de comenzar, imagina que intentarás transmitir todo aquello que piensas con la misma velocidad e intensidad con que esas ideas llegan a tu cabeza.

El monologo interior está íntimamente relacionado con la corriente de la conciencia, un ejercicio desarrollado por el movimiento de los surrealistas para dejar que sus pensamientos se vieran reflejados en un texto, sin mayor censura ni planificación.

2. Un impedimento con el que se encuentran los estudiantes de “lengua y literatura” o escritores al enfrentarse a estos ejercicios de escritura es no saber por dónde partir. Para eliminar esos miedos naturales o bloqueos creativos es fundamental que instales un pie forzado. Puedes imponértelo tú mismo o pedirle a alguien más que lo haga por ti, se trata de una palabra u oración que sirva como kick off (puntapié inicial) a tu escritura. Puede tratarse de un concepto abstracto y universal “amor”, “odio”, “soledad”, etc o bien, un concepto más tangible o concreto “madre”, “amigo”, “sujeto amoroso”, etc. Puedes recurrir también a ideas o conceptos más personales. A partir de ese concepto intenta llevar a la escritura los sentimientos, imágenes o pensamientos que te despierta ese pie forzado en específico.

3. El monologo interior funciona tal como funcionarían los pensamientos de una persona, por lo que muchos escritores no utilizan puntuaciones, ni signos de ningún tipo en su escritura. El estilo preponderante es el indirecto libre, por lo que no será necesario que hagas marcas de diálogo ni anuncies la voz de tu personaje con alguna marca discursiva. Intenta ser lo más auténtico posible en ese sentido a las ideas que vayan llegando a tu mente, pues debes ir representando el funcionamiento de la psiquis. Algunos surrealistas apostaban a que a través de este tipo de escritura podían surgir claves para comprender aspectos inconscientes o dormidos. A pesar de ser una escritura inconsciente, si utilizas un pie forzado como el propuesto en el punto anterior, siempre estarás bordeando una idea o habrán palabras que se irán repitiendo de manera regular, estos conceptos se conocen como claves del acontecer. Las claves del acontecer son las relaciones que el monólogo va haciendo con el contexto donde está sucediendo el monólogo, sin estas pistas para el lector entonces se trataría sencillamente de una corriente de la conciencia.

4. En cuarto lugar, haz el ejercicio de escribir sin poner una pausa. Muchos escritores al trabajar el monologo interior en su forma más extrema se llama corriente de la conciencia  utilizan conjunciones y/o conectores para evitar cualquier tipo de corte en el texto. Un ejemplo es el siguiente texto dramático de Sarah Kane.

“ y sentarme en el escalón a fumar hasta que tu vecino llega a casa y sentarme en el escalón a fumar hasta que vos llegás a casa y preocuparme cuando llegás tarde y sorprenderme cuando llegás temprano y regalarte girasoles e ir a tu fiesta y bailar hasta estar negro y sentirme culpable cuando no tengo razón y contento cuando me perdonás y mirar tus fotos y desear haberte conocido desde siempre (…)”

Fragmento – Ansias (Sarah Kane)

Observa como no existen puntuaciones y hay una preponderancia del conector “y”.

5. Por último, no olvides que el monologo interior es un ejercicio que resultó sumamente revolucionario para una generación completa de lectores y escritores. Haz el ejercicio de leer textos, ya sean poéticos, dramáticos o narrativos. Representantes relevantes de esta tendencia literaria son los presentes en libros como Ulises de Joyce, Las Olas de Virginia Woolf o Ansias de Sarah Kane. Una forma de mejorar tu propia escritura es haciendo el ejercicio de leer otros textos.