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Las Falacias en la Argumentación

Cuando mencionamos la palabra “falacias”, nos referimos a un término proveniente del latín fallatia, que quiere decir engaño y que se relaciona a los sofismas, que eran los argumentos falsos que utilizaban los griegos. De esta forma, las falacias son razonamientos que no están ligados a la verdad, presentan errores o que, derechamente, son falsos. Sin embargo el que sean falsos no implica que estas ideas no tengan fuerza argumentativa o persuasiva.

“Un sabio a la voz de ¡salta!, lograba que cada una de las pulgas de su colección se introdujera en un frasco. Arrancó a una pulga las patas traseras y al ordenar ¡salta!, la pulga no saltó y lo mismo ocurrió tras arrancar las patas a todas las demás. El sabio, entusiasmado, anotó en su cuaderno: Cuando se les quitan las patas traseras a una pulga deja de oír.”

En el texto anterior estamos frente a una falacia, pues el razonamiento se encuentra erróneo: las pulgas no dejan de saltar porque no están escuchando, sino porque le les han cortado sus extremidades inferiores, es decir, no pueden saltar.

Falacias que apelan a los sentimientos o a los afectos

Apelación o ataque a la persona

Implica una descalificación, tiene una intención ofensiva; se ataca a quien tenga una idea, sin considerar sus argumentos, si es válido o no, sólo se violenta su punto de vista. Ejemplo: “No tienes derecho a opinar sobre política, porque tú no estás inscrito en los registros electorales.”

Apelación Directa

Se ataca una idea por el hecho de provenir de una persona determinada, se utiliza solamente para descalificar al “adversario”: “Tus argumentos son tan estúpidos y sin fundamentos.”. En ocasiones este tipo de apelaciones pueden ser del tipo Envenenamiento de pozo, que es cuando alguien hace tal descalificación de otro, que lo deja incapacitado para defenderse, lo neutraliza: “¿Para qué vas a dar tus argumentos si todos sabemos que eres el mejor de los mentirosos?”.

Apelación Indirecta

También es un ataque al oponente, pero ya no por ser él o ella, sino por su condición, por sus circunstancias y contexto, así como por sus relaciones, motivos y situación: “No puedes negarle que sea vegetariano, pues tú mismo le inculcaste el naturismo desde pequeño.”

Apelación o ataque a la autoridad

Es cuando se malinterpreta o tergiversan las palabras de alguien conocido o importante, que goza de un cierto respeto del medio en que nos desenvolvemos, con el fin de dar peso o sustento a nuestros argumentos: “Si mi profesora lo dice, entonces es cierto.”

Apelación o ataque a los sentimientos: se utiliza este tipo de falacias cuando se busca convencer al otro, por medio de la emotividad y así conmoverlo y que sea más fácil hacerlo cambiar de parecer y que adhiera a nuestro pensar o a nuestras intenciones.

Apelar a la misericordia

Se busca conmover al interlocutor, dando fundamentos o razones para llevarlo a bondad: “Necesito un descuento, pues mi familia no tiene más dinero para pagarme los estudios.”

Apelar al temor

Son razones para apoyar la tesis, pero se mezcla con un tono amenazante, que sirve para conseguir lo que se desea obtener: “Yo necesito este trabajo y tú necesitas que yo trabaje para mantenerte, así que empezarás a ayudarme en las labores de la casa.”

Falacias que se originan a partir de errores lingüísticos

Elementos ambiguos

Es cuando se utiliza la argumentación y sus fundamentos resultan confusas o inentendibles, sea porque las ideas están desordenadas o la redacción se halla mal realizada. Se dice que hay ambigüedad, porque una parte de la idea es falsa y la otra no y eso conlleva a confusiones. Esto se encuentra en el género periodístico, con la idea de causar mayor sensacionalismo y enganchar a más lectores.

Elementos equívocos

Es cuando se utiliza un término o una palabra y ésta posee diferentes sentidos o acepciones, lo que genera que existan distintos razonamientos a partir de esa palabra y que se causen confusiones o conclusiones que no corresponden.

Falacias que provienen de falsos razonamientos

Causa falsa

Es cuando se establece como una causa lo que le sigue en el tiempo cronológico. “El lunes me dolía el estómago, el martes fui al médico y me dio remedios; éstos no me hicieron nada y empeoré aún más. El miércoles mi hermana se cayó de la cuna. Ella se cayó porque yo no estaba atenta cuidándola, pues me sentía muy mal.”

Razonamiento apresurado

Es cuando se realiza una conclusión a priori, sin poseer los argumentos de apoyo necesarios para dicha aseveración final o generalizando asuntos que son excepcionales y no obedecen a una regla establecida y comprobada: “Desde que entré a trabajar he bajado seis kilos. Les recomiendo buscar empleo, porque cuando uno trabaja baja de peso.”

Pregunta compleja

Es la realización de una interrogante, de una pregunta, a otra persona, con el fin de buscar en su respuesta una afirmación o apoyo a la idea que se tiene implícitamente. “¿Cómo lo haces tú para que no se den cuenta que no pagas, como corresponde, las imposiciones de tus empleados.” Acá el emisor está asumiendo que el otro está evadiendo el pago de una obligación y lo hace afirmando.

Apelación a la ignorancia

Es una apelación problemática, pues el emisor utiliza el principio de aceptabilidad, donde sustenta su credibilidad, esto implica que defiende su punto de ver las cosas o un tema, aludiendo al argumento de que los demás no están informados o no conocen o que nadie ha probado la idea contraria a la suya y por eso es válido su planteamiento.

Regla general para caso particular

Es cuando se deduce erróneamente, a partir de una generalización. “Todos los perros tienen cuatro patas, dos traseras y dos delanteras. La mascota de la vecina era un perro, ya no lo es porque ayer lo atropellaron y le cortaron una pata.”

Argumentos circulares

Son las razones que se reiteran a lo largo de la afirmación y no aportan datos nuevos a la tesis, sino que se entregan fundamentos iguales todo el tiempo. “Los psicotrópicos me dan sueño, por eso los tomo: porque me cuesta conciliar el sueño. Eso es la función de un psicotrópico recetado para las noches: darte sueño.”

Falsa analogía

Es cuando se comparan o contrastan dos hechos o situaciones,  para mostrarlas equivalentes entre sí, pero esta equivalencia no tiene sentido, pues las situaciones no son comparables entre ellas, aún cuando sean similares en algunos aspectos o sentidos. “Así como los revolucionarios del tiempo de la dictadura tiraban piedras, asimismo debe dárseles libertad a sus hijos para manifestarse contra el sistema, utilizando todos los recursos y medios para hacer ver sus molestias.”