La Divina Comedia de Dante Alighieri

A continuación aprenderás las principales características de La Divina Comedia de Dante Alighieri.


Antecedentes generales.

La Divina Comedia escrita por Dante Alighieri se constituye como la obra paradigmática de tránsito entre la literatura medieval y la renacentista, es decir, desde el pensamiento teocéntrico al antropocéntrico. La referencia en su título a la noción de comedia es sólo por oposición a la tragedia, ya que al no calificar dentro de esta última, termina localizándose en el primer grupo.

El texto está compuesto por tres secciones: Infierno, Purgatorio y Paraíso, que a su vez se dividen cantos conformados por tercetos. En esta obra el número 3 es fundamental ya que no sólo son tres escenarios, sino que tres los personajes principales (Dante, Beatriz y Virgilio), tiene abundantes referencias a la sagrada trinidad cristiana y, en términos de estructura cada sección porta 33 cantos.

La trama.

La historia que se busca transmitir en este texto es el viaje de Dante, el protagonista, por los tres espacios previamente mencionados. La idea central es que en cada uno de ellos el personaje obtiene un aprendizaje que posibilita su paso a la siguiente fase.

El viaje comienza con Dante arrojado en una selva oscura sin saber como llegó allí. A partir de este momento transita por el Infierno y el Purgatorio en compañía de Virgilio y, en el caso del Paraíso junto a Beatriz. Veamos una cita de cada uno de los escenarios transitados:

“Hay un lugar en el infierno llamado Malebolge

todo de piedra de color ferroso,

como la cerca que lo envuelve en torno.

 

En el mismo centro del maligno campo

hay un vacío bien ancho y profundo,

de cuya estructura me ocuparé en su lugar.

 

Así como, por salvaguardia de los muros,

más y más fosos ciñen los castillos

y la parte donde están forma el diseño (…)

 

De aquella inmunda y licenciosa esclava

que se rasca con las merdosas uñas,

que ora se apoya y ora de pie se guarda.

 

Es Tais, la puta que respondió

a la pregunta de su macho: ¿Tengo méritos

grandes a tus ojos? ¡Y aún maravillosos! (El Infierno)

 

“Por surcar mejores aguas alza las velas

ahora la navecilla de mi ingenio

tan cruel mar detrás de sí dejando.

 

y cantaré de aquel segundo reino,

donde el humano espíritu se purga

y se hace digno de subir al Cielo.

 

Resurja ahora aquí la muerta poesía,

¡Oh santas musas! pues vuestro soy;

y que Calíope un algo surja

 

acompañando mi canto con aquel son

del cual las míseras Urracas sintieron

tal golpe, que ya no esperan perdón.

 

Dulce color oriental de zafiro,

que se acogía en el sereno aspecto

del medio, puro hasta el primer giro” (El Purgatorio)

 

“Como el geómetra que se afana y aflige

por medir el cerco, y no encuentra,

pensando, el principio que precisa,

 

así estaba yo en aquella visión nueva;

ver quería como la imagen al círculo

correspondía y cómo allí se encontraba;

 

mas no bastaban las propias alas

sino que mi mente fue herida

de un fulgor que cumplió su anhelo.

 

A la alta fantasía aquí faltaron fuerzas;

mas ya movía mi deseo  y mi velle,

como rueda a su vez movida” (Paraíso)