La etopeya

A continuación, qué es una etopeya, sus características y cómo hacer una en 3 simples pasos.


¿Qué es una etopeya?

Antes que todo, una etopeya es un tipo de caracterización focalizada en la descripción de características morales y psicológicas de un sujeto. Al ser un tipo de caracterización, solo puede aplicarse en personas, sin embargo es posible la caracterización de animales y objetos personificados. La personificación o prosopopeya consiste en la atribución de características humanas a animales, o animar (dar alma) a objetos inanimados.

La etopeya puede estar presente tanto en textos literarios (más comprometidos con la ficción), así como en textos no literarios (más comprometidos con la realidad). La diferencia está en los criterios utilizados por el emisor para determinar las características nombradas.

Un texto no literario usualmente velará por la objetividad, por lo que al caracterizar a una persona utilizará un criterio general, buscando que la etopeya sea lo menos rebatible posible. Un texto literario al caracterizar a un personaje, puede moverse libremente por criterios más subjetivos.

¿Características de una etopeya?

A continuación encontrarás las características presentes en una etopeya.

1)      La etopeya es un tipo de caracterización focalizada única y exclusivamente en las características psicológicas y morales de un sujeto.

2)      Cuando se construye una etopeya de una figura pública en un texto informativo o expositivo, el emisor debe ser sumamente responsable con respecto a la selección de características que escoja. Usualmente se basa en criterios generales y socialmente demostrables, por ejemplo en la afirmación: “La princesa Diana de Gales era una mujer filántropa, filántropa es una característica moral. En el caso de Diana de Gales es posible demostrar su filantropía a través de las obras sociales que realizó.

3)      Cuando se construye una etopeya en un texto literario, el autor es libre de dar a su personaje las características morales y/o psicológicas que desee, por lo que no está sujeto a criterios de objetividad.

4)      El descriptor puede optar a qué características morales y/o psicológicas darles más relevancia para que el lector se pueda hacer una idea más acabada del personaje. Dependiendo del énfasis que ponga el emisor en determinadas características, el receptor tendrá una concepción particular de la persona o personaje que tiene al frente.

¿Cómo hacer una etopeya en 3 pasos?

A continuación encontrarás los pasos para construir tu propia etopeya dentro de un texto. Una vez que consigas construir la tuya, intenta idear tus propios pasos.

1)      Lo primero que tienes que hacer es determinar a quién quieres caracterizar. Recuerda que solo puede tratar de personas o personajes (animales y/u objetos personificados) ¿a quién quiero caracterizar?

2)      En segundo lugar, es relevante que identifiques qué tipo de texto deseas escribir, es decir si se tratará de un texto literario o no literario. En el caso del texto no-literario tendrás que ser lo más objetivo posible al describir moral y/o psicológicamente a la persona o personaje que hayas escogido, basándote en criterios generales o en la opinión pública. Si se trata de un texto literario, el criterio que puedes utilizar es más libre, pudiendo incluso invertir las características morales y/o psicológicas de un personaje. Un ejemplo interesante es lo que sucede en la película del año 2014 “Maléfica”, en la cual se nos invierten las características morales y/o psicológicas del mismo personaje de la película del año 1959 “La bella durmiente”.

3)      En tercer lugar, debes escoger en qué orden entregarás al receptor las características de tu persona, pues en toda descripción y/o caracterización existe un criterio de jerarquía que resulta decidor para un lector experimentado. Incluso en textos no-literarios, en la caracterización de una persona pública, es posible identificar la percepción que tiene el emisor de la persona que está caracterizando a partir del orden que escoge para presentar los elementos morales y/o psicológicos. También podría ser que el énfasis esté puesto mayormente en los vicios y no necesariamente en las virtudes, o viceversa. Toda persona o personaje implica una tridimensionalidad de la cual puede hacerse cargo el emisor de un discurso, dependiendo de su visión política o percepción del mundo.