Neoclasicismo

Te invitamos a conocer el Neoclasicismo; una etapa de la literatura universal, que se produce durante el siglo XVIII.


Características del Neoclasicismo

El Neoclasicismo surge durante el siglo XVIII, en Europa, principalmente en Francia. Este país estaba a la vanguardia, no solo en la moda y en la vida social; sino también en la literatura y  las artes en general.

Nace en medio de un pensamiento humano de tipo ilustrado, en el que se predica, que la única forma de conocer el mundo y las cosas, es a través de la razón humana, del pensamiento científico y de trabajar en base a la duda, como medio para encontrar la verdad objetiva.

Se comienzan a desarrollar ideas, a través del periódico y de la difusión de libros traducidos a diferentes idiomas. Dicho de otro modo, es como si, una forma de globalización, a pequeña escala, se estuviese viviendo en el Viejo Mundo.

Entre las características del Neoclasicismo, encontramos las siguientes:

  • La razón debe ser la maquinaria que mueve a la producción literaria. De esta forma, se acaban las narraciones con exceso de fantasía, para ir en busca de paisajes y temáticas reales.
  • La producción de poemas, se ve disminuida, debido a que los sentimientos y emociones no son parte de las ideas dignas de expresar, durante esta etapa.
  • El escritor neoclásico se debe apegar a una serie de normas que forman parte de la literatura de esta época.
  • Los textos literarios debían poseer un tono moralizante o didáctico, es decir, debían dejar una lección a la sociedad y a las personas. Esto se lograba, mediante la presentación de los vicios humanos.
  • Se imitaban los textos griegos y latinos; así como también, se retomaron algunos de sus más célebres personajes.
  • Los escritores dejaron de trabajar a solas, para reunirse a conversar sobre el fenómeno literario; creándose así, cafés y tertulias, especialmente desarrolladas para estos fines.

Normas literarias Neoclásicas

Las normas, a las que debía ceñirse cualquier escritor nacido bajo este signo neoclásico, eran las siguientes:

1. Las obras creadas debían poseer un carácter verosímil.

2. Las obras tenían debían tener un sentido de universalidad y no, un punto de vista del autor.

3. No era posible aunar en una misma obra literaria, dos géneros diferentes, por ejemplo: no se podía incluir un poema, dentro de una novela; o mezclar tragedia y comedia en una misma trama.

Etapas del Neoclasicismo

Durante esta época literaria, se producen tres momentos muy marcados, que son los que se presentan a continuación:

1. Crisis Barroca

Se produce una crisis y reacción social contra el movimiento anterior, apareciendo el neoclasicismo como una solución y cambio de etapa.

2. La literatura eminentemente neoclásica

En este etapa se desarrolla y se produce el auge de este movimiento.

3. La literatura pre – romántica

En esta etapa, se comienza a gestar una rebelión, ante el neoclásico y su forma de concebir el mundo y la literatura; originándose, de este modo,  un nuevo movimiento, que regresa hacia los mundos de fantasía; la libertad para escribir y los sentimientos, como centro de la vida y plenitud humana. Este movimiento se denomina: Romanticismo.

Géneros literarios cultivados durante el Neoclasicismo

Los géneros literarios que se cultivaron durante esta época son:

1. Poesía bucólica

También denominada pastoril. Como no eran consideradas las emociones, sino la razón, como algo correcto; la poesía se transformó en el relato de historias de pastores y el homenaje a la naturaleza.

2. La fábula

Se desarrolló la fábula, debido a que su carácter didáctico, se relacionaba de forma perfecta con las ideas neoclásicas. Se destacan dos famosos fabulistas: Tomás de Iriarte y Félix Samaniego.

3. La prosa

La prosa toma la forma de ensayos y críticas, en especial en contra del Barroco, movimiento anterior, que era denostado, debido a lo recargado de su estilo y lo críptico de sus mensajes; hecho que impedía que la literatura llegara a la totalidad de la sociedad. Se destaca en este ámbito: Fray Benito Jerónico Feijoo.

4. El teatro

Se desarrolla un teatro didáctico, eliminándose todo mundo fantástico. Dichas obras debían seguir la regla de las Tres Unidades: espacio, tiempo y acción; es decir, estos tres elementos se producían como un todo, a fin de brindar verosimilitud a los acontecimientos. Se destaca en este género, Leandro Fernández de Moratín, con su aclamada obra: El sí de las niñas.