Mundos de la literatura: maravilloso

A continuación conocerás las características fundamentales del tipo de mundo maravilloso.


En el caso del mundo maravilloso, la narración se configura bajo leyes autónomas y propias que son ajenas al mundo inmediato que conocemos. Por lo tanto, la transgresión es lo normal y a nadie le sorprende que sucedan acontecimientos que tú podrías catalogar como anormales o mágicos.

De esta forma, la representación es de una realidad imaginaria en la que suceden hechos extraordinarios que escapan a nuestra percepción, por ejemplo, existencia de duendes, flores o animales que hablan, objetos mágicos, entre otros. Lo relevante es que esta realidad es vivida por los personajes como natural, en tanto los sucesos impensables en nuestra realidad son esperables para ellos. Veamos algunos ejemplos:

“Un pastor se encuentra con un lobo. -¡Qué hermosa dentadura tiene usted, señor lobo! – le dice. -¡Oh! – responde el lobo-, mi dentadura no vale gran cosa, pues es una dentadura postiza”

(Braulio Arenas)

En este ejemplo podemos ver que el pastor no presenta mayor sorpresa frente a un lobo que habla.

“Un día estaba un hombre sentado con su mujer a la puerta de su casa, y se hallaban comiendo con mucho gusto un pollo, el primero que les habían dado aquel año las gallinas. El hombre vio venir a lo lejos a su anciano padre y se apresuró a ocultar el plato para no tener que darle, de modo que el visitante sólo bebió un trago y se volvió enseguida.

En aquel momento fue el hijo a buscar el plato para ponerlo en la mesa, pero el pollo asado se había convertido en sapo muy grande que saltó a su rostro, al que se adhirió para siempre. Cuando intentaban quitarlo de allí, el horrible monstruo lanzaba a la gente miradas venenosas como si fuera a tirarse a ellas, así es que nadie se atrevía a acercarse. EL hijo ingrato quedó condenado a sustentar al sapo, pues si no le devoraba la cabeza. Así pasó el resto de sus días vagando miserablemente por la tierra.”

(Hermanos Grimm, El hijo ingrato)

En este caso, si bien los personajes quieren retirar el sapo de la cabeza del hijo y no lo consiguen, la solución que se entrega se encuentra en el plano de lo maravilloso.