Tipos de Poemas Líricos
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Los distintos tipos de poemas líricos: La Oda, Égloga, Epigrama, El Madrigal, La Elegía y El Soneto.

La Oda

Fue considerada la máxima expresión lírica en los tiempos antiguos, por su composición. Este tipo de poesía responde a un modo de alabanza, de exaltación, es una forma de canto donde fluye la pasión por parte del hablante lírico, quien expresa sus sentimientos por medio de las loas y de las palabras admirativas y las dirige hacia una persona, objetos o cosas. En este canto el hablante manifiesta toda su pasión, efervescencia y entusiasmo, para plasmar belleza en el poema. Un ejemplo de oda es este extracto del famoso poema de Pablo Neruda:

Oda a la Cebolla
(Autor: Pablo Neruda)

“Cebolla luminosa redoma,
pétalo a pétalo se formó tu hermosura,
escamas de cristal te acrecentaron
y en el secreto de la tierra oscura
se redondeó tu vientre de rocío (…)
Estrella de los pobres, hada madrina
envuelta en delicado papel,
sales del suelo,
eterna, intacta, pura
como semilla de astro
y al cortarte el cuchillo en la cocina
sube la única lágrima sin pena.
Nos hiciste llorar sin afligirnos.
Yo cuanto existes celebré, cebolla,
pero para mí eres
más hermosa que un ave
de plumas cegadoras,
eres para mis ojos globo celeste,
copa de platino, baile inmóvil
de anémona nevada
y vive la fragancia de la tierra
en tu naturaleza cristalina”.

Égloga

Es una composición poética típica de los segmentos pastoriles, donde se hace una caracterización a la naturaleza y se le idealiza. Alude a paisajes bucólicos, mientras expresa acontecimientos referidos al amor. En ocasiones la égloga se relaciona con elementos dramáticos e incluye personajes. A continuación, un pequeño fragmento de uno de estos tipos de poemas:

Égloga Primera
(Autor: Garcilaso de la Vega)

“El dulce lamentar de dos pastores
Salicio juntamente y Nemoroso,
he de contar, sus quejas imitando;
cuyas ovejas al cantar sabroso
estaban muy atentas, los amores,
de placer olvidadas escuchando”.

El Soneto

Este tipo de poema está compuesto por catorce versos endecasílabos (es decir, de 11 sílabas), donde existe rima consonante. Estos versos están divididos en dos cuartetos y dos tercetos. El soneto nació en Italia, de la mano del Renacimiento, tomando como referente al poeta Francisco Petrarca. Al soneto se le considera como la forma poética más cercana a la perfección, por su maravillosa armonía y estructura; se organiza con dos cuartetos (dos estrofas de cuatro versos cada uno) y dos tercetos (dos estrofas de tres versos) encadenados.

En el siguiente poema, Lope de Vega, va describiendo a la égloga:

Soneto
(Autor: Lope de Vega)

“Un soneto me manda hacer Violante,
que en mi vida me he visto en tanto aprieto:
catorce versos dicen que es soneto,
burla burlando van los tres delante.

Yo pensé que no hallara consonante
y estoy a la mitad en otro cuarteto;
mas si me veo en el primer terceto,
no hay cosa en los cuartetos que me espante.

Por el primer terceto voy entrando,
y parece que entré con pie derecho,
pues fin con este verso le voy dando.

Ya estoy en el segundo, y aun sospecho
que voy los trece versos acabando:
contad si son catorce: ya está hecho”.

La Elegía

Es un poema al dolor, pues ese es su eje temático principal. El poeta expresa sus sentimientos de angustia y desamparo, relacionados a circunstancias de muerte o de profunda lamentación.

El Madrigal

Es un canto al amor puro, un poema breve en su extensión, que manifiesta los sentimientos de amor del hablante lírico. Uno de los poemas de este tipo es el siguiente:

Madrigal
(Autor: Gutierre de Cetina)

“Ojos claros, serenos
si de un dulce mirar sois alabados,
¿por qué, si me miráis, miráis airados?
Si cuanto más piadosos
más bellos parecéis a aquel que os mira,
no me miréis con ira,
porque no parezcáis menos hermosos.
¡Ay, tormentos rabiosos!
ojos claros, serenos,
ya que así me miráis, miradme al menos”.

Epigrama

Es un poema mucho más breve que el madrigal, pudiendo ser – por ejemplo – de sólo dos versos, en el que el hablante va exponiendo un sentimiento de alegría o, mejor dicho, de festividad, con toques de ironía, de sarcasmo y atisbos burlescos. Ejemplo de un epigrama:

Al perderte yo a ti
(Ernesto Cardenal)

“Al perderte yo a ti tú y yo hemos perdido:
yo porque tú eras lo que yo más amaba
y tú porque yo era el que te amaba más.
Pero de nosotros dos tú pierdes más que yo:
porque yo podré amar a otras como te amaba a ti
pero a ti no te amarán como te amaba yo”.