Tópicos literarios

A continuación conocerás el concepto de tópicos y algunos de ellos.


La palabra tópico proviene de la raíz “topoi” que significa referente a un lugar, lo que nos lleva a definir el concepto como un lugar común, en tanto cliché o esquema fijo de pensamiento.

En el caso del tópico literario es habitual concebirlo como un motivo estable, es decir, una idea que es revisitada como si fuera un lugar, a lo largo de la historia literaria. Por lo tanto, el tópico se desarrolla como una elaboración básica que está sujeta a las variaciones epocales.

Tipos de tópicos literarios

Carpe diem.

La traducción desde el latín de esta frase es “aprovecha el día”, por lo tanto este tópico apela a vivir intensamente el presente en desmedro del recuerdo del pasado o la proyección del futuro. Su momento de auge fue el Renacimiento, en la medida que los sujetos comenzaron a reflexionar en torno a la fugacidad de la vida y a la necesidad de disfrutar el momento. Veamos algunos ejemplos:

“Coged de vuestra alegre primavera

el dulce fruto, antes que el tiempo airado

cubra de nieve la hermosa cumbre”

(Garcilaso de la Vega, Soneto XXIII)

 

“Tómame ahora que aún es temprano

y que llevo dalias nuevas en la mano (…)

Ahora que tengo la carne olorosa

y los ojos limpios y la piel rosa”

(Juana de Ibarbourou, La hora)

En estos dos ejemplos podemos ver la recurrencia del tópico, en tanto en el primer poema pertenece al siglo XVI, mientras el segundo al siglo XX.

Colligo virgo rosas.

Si bien este tópico se relaciona con el carpe diem en tanto está centrado en el presente, en el caso de “coge las rosas vírgenes” el foco está puesto en aprovechar la juventud y la belleza antes de perderlas. Esta idea aparece simbolizada por las rosas en la medida que el propósito es invitar a gozar del amor antes del paso del tiempo. A continuación algunos ejemplos:

“Estás ya con quien quieres. Ríete y goza. Ama.
Y enciéndete en la noche que ahora empieza,
y entre tantos amigos (y conmigo)
abre los grandes ojos a la vida”

(Francisco Brines, El otoño de las rosas)

 

“Niña, arranca las rosas, no esperes a mañana.
Córtalas a destajo, desaforadamente,
sin pararte a pensar si son malas o buenas.
Que no quede ni una. Púlele los rosales
que encuentres a tu paso y deja las espinas
para tus compañeras de colegio”

(Luis Alberto de Cuenca, Por fuertes y fronteras)

En este caso, ambos poemas son contemporáneos, lo que da cuenta de la persistencia del tópico hasta la actualidad.

Locus amoenus.

Su traducción es “lugar ameno” y se vincula con la idealización de un lugar en el que abundan los elementos naturales y no existen carencias. Debido a esto, se asocia también con la armonía existente entre el ser humano y la naturaleza. Veamos algunos ejemplos:

“Al pie de una alta haya, en la verdura,
por donde un agua clara con sonido
atravesaba el verde y fresco prado,
él, con canto acordado
al rumor que sonaba,
del agua que pasaba”

(Garcilaso de la Vega, Égloga I)

“Llanuras verdes. Ver subir y bajar el horizonte con el viento que mueve las espigas, el rizar de la tarde con una lluvia de triples rizos. El color de la tierra, el olor de la alfalfa y del pan. Un pueblo que huele a miel derramada” (Juan Rulfo, Pedro Páramo)

En estos ejemplos podemos ver que los tópicos no aparecen exclusivamente en el género lírico, sino que también es posible encontrarlos en la narrativa.

Ubi sunt.

En este caso el tópico se refiere a la pregunta ¿dónde están? y se relaciona con la reflexión existencial asociada a la fugacidad y fragilidad de las cosas y de la vida misma. A continuación un ejemplo:

“¿Qué se hizo el rey Don Juan?

Los infantes de Aragón

¿qué se hicieron?

¿Qué fue de tanto galán,

qué fue de tanta invención

como trajeron?

Las justas y los torneos,

paramentos, bordaduras

y cimeras,

¿fueron sino devaneos?

¿qué fueron sino verduras

de las eras?”

(Jorge Manrique, Coplas por la muerte de su padre)