Arturo Prat (1848-1879)

AGUSTÍN ARTURO PRAT CHACÓN

Arturo Prat nació en la aldea de Ninhue, provincia del Ñuble, cerca de Quirihue, el 4 de abril de 1848.


Sus padres fueron don Pedro Agustín Prat Barril, y doña María Luz Rosario Chacón y Barrios.

Por enfermedad de don Agustín, la familia se trasladó a Santiago, radicándose en una propiedad agrícola que poseía don Pedro Chacón y poco después instaló su domicilio en la calle Nueva de San Diego. (Llamada hoy día Arturo Prat).

El Cadete Prat

El 28 de agosto de 1858, a los diez años de edad, Arturo Prat se incorporó a la Escuela Naval.

En la Escuela Naval, tuvo muchos sinsabores en su primer año de estudios. Prat tenía la viveza y la energía de carácter, más que una inteligencia fecunda y precoz; abarcaba con suma facilidad un sistema, pero no penetraba con rapidez todos y cada uno de los detalles de un libro.

En el segundo año le tocó embarcarse para llevar a la práctica los conocimientos técnicos adquiridos. Hizo su primer viaje de instrucción en el vapor “Independencia” comandado por el Capitán de Corbeta don Nicolás Saavedra.

En enero de 1860 se embarcó en la corbeta “Esmeralda“. Permaneció allí hasta marzo de ese año, regresando luego a la Escuela.

Su comportamiento y dedicación lo colocaron pronto en un lugar descollante entre sus condiscípulos y logró en los exámenes finales destacadas distinciones.

En el tercer año de estudios Arturo Prat había hecho desaparecer su timidez inicial y fue positivamente progresando. Así, en julio de 1861, en sus pruebas finales de teoría, fue recompensado con el primer lugar entre sus compañeros, egresando con el grado de Guardiamarina sin examen.

El Abogado

El 26 de julio de 1876 obtuvo su título de licenciado en leyes. Para ello presentó como Memoria un tema que era de actualidad en la fecha: las observaciones a la ley de elecciones recién publicada. En su trabajo se revelan dos aspectos interesantes y destacados de su inteligencia: sus tendencias filosóficas y su espíritu de investigación.

Licenciado en Leyes, Arturo Prat inició los trámites para obtener el título de abogado y el 31 de julio de 1876, vestido de uniforme de parada, con su espada al cinto llegó a la Corte. Llamó la atención y curiosidad en el recinto de los Tribunales al ver por primera vez un marino en trámites para obtener el título de abogado; hombre sencillo y sin vanidad, quiso en esa ocasión, para él solemne y de imperecedero recuerdo, presentarse con lo mejor que tenía.

Dio un brillante examen y luego de ser aprobado unánimemente, terminada la audiencia fue felicitado por el secretario, señor Infante, en nombre de la comisión que lo examinó, por la extraordinaria competencia demostrada en el examen.

El año 1876 la Escuela Naval se cerró y Prat pasó a desempeñarse como ayudante en la Gobernación Marítima de Valparaíso y fijó su estudio de abogado en la Plaza de la Justicia, en los altos del Banco Consolidado de Chile.

Esto le permitía atender sin inconvenientes, en horas de franco su clientela y en horas de servicio los deberes de su cargo.

Cuando se presentó en la Cámara de Diputados el proyecto de Ley de Navegación, con fecha de 14 de diciembre de 1876, algunos de sus autores tomaron contacto con Arturo Prat, para que éste emitiera un juicio al respecto e insinuara modificaciones que estimara conveniente.

Después de algunos meses de trabajos incesantes, Prat manifestó sus observaciones y presentó a los autores del proyecto una gran cantidad de comentarios fundamentados en 152 artículos. Muchas de sus propuestas fueron aceptadas y la ley salió aprobada el 24 de julio de 1878 y permaneció vigente cien años.

El legado de Arturo Prat

Aunque la diferencia de potenciales era tan evidente, Arturo Prat en vez de asumir la posición lógica de que no podría obtener una victoria y era mejor rendirse, optó por la decisión más difícil, de desafiar a la muerte y de combatir sin rendir el pabellón.

Su arenga a la tripulación antes del combate:

“Muchachos, la contienda es desigual, pero, ánimo y valor. Nunca se ha arriado nuestra bandera ante el enemigo y espero que no sea ésta la ocasión de hacerlo. Por mi parte , os aseguro que mientras yo viva, esa bandera flameará en su lugar y si yo muero, mis oficiales sabrán cumplir con su deber”, es un mensaje de ultratumba, que transmitido de generación en generación, ha sido preservado como un emblema invaluable dentro de las tradiciones chilenas de “vencer o morir”, lema grabado en las ruedas de gobierno de todos los buques de guerra nacionales, como asimismo mantenido vigente en un lugar preferente por las otras FF.AA.

Su temerario abordaje al monitor “Huáscar” y su muerte en la cubierta del buque enemigo, reforzó la decisión de su tripulación, de combatir hasta la muerte, aunque su inferioridad combativa aumentara a cada momento.

En Iquique, Chile perdió un buque viejo, pero allí se gestó el principio de la victoria en la Guerra del Pacífico, porque con la muerte de Prat y de 139 marinos, se creó una mística que llevaba a los hombres a hacer enormes sacrificios por la Patria, lo que fue ratificado en el Combate Naval de Angamos, asalto y toma de Pisagua la batalla de Tarapacá, la batalla del Campo de la Alianza, la toma del morro de Arica, las batallas de Chorrillos y Miraflores y el combate de La Concepción.

Con razón Chile entero venera la imagen de Prat y sus camaradas, que señalaron el camino de la victoria y que sirven como ejemplo para las generaciones actuales y futuras de la nación.

Fuente: Armada de Chile
Por: Carmen Mendoza Obaid