James Watt

El ingeniero británico James Watt no fue el inventor de la máquina a vapor, pero si su gran difusor e impulsor en la industria de fines del siglo XVII.


Primeros años

Infancia

El 30 de enero de 1736 nació en Greenock, Escocia, quien sería considerado uno de los principales ingenieros de la historia: James Watt. Cuando niño solía quejarse por dolores de cabeza, pero eso no le impidió aprender matemáticas en la escuela y carpintería en su hogar. Su padre era constructor naval. Desde niño aprendió la importancia de los instrumentos de navegación, por lo que su sueño era ser diseñador de estos.

Estudiante en Glasgow y Londres

Su padre le apoyó, traslandándose James a Glasgow, Escocia. Allá se le reconocieron sus méritos, pero se le recomendó que se trasladará a Londres. En la capital del Imperio Británico se topó con las sociedades gremiales, que hacían muy difícil que una persona ajena a ellos se sumara al trabajo. Sus esfuerzos se vieron recompensados cuando en 1755 conoció a John Morgan, un fabricante de instrumentos, que pasó  a llevar las reglas gremiales, permitiéndole trabajar con él. Al cabo de un tiempo Watt ya era más hábil que Morgan. Trabajaba diez horas diarias en el taller. Su alimentación era apenas de sobrevivencia. Su salud empeoraba, pero esto tuvo la ventaja de no ser reclutado para la guerra de Inglaterra contra Francia.

En 1756 James Watt regresó a Glasgow, encontrando trabajo en la universidad local. En la misma universidad debió montar su tienda de instrumentos, pues en Glasgow desconocieron su acreditación en Londres. En su tienda vendía instrumentos matemáticos, es decir, reglas, compases, escuadras. Para mejorar el negocio comenzó a hacer instrumentos musicales, que eran mejoras a los originales. Para 1763 ya trabaja con jóvenes aprendices.

Ingeniero de prestigio

La newcomen

En 1763 el profesor John Anderson le mostró el modelo a escala de la máquina a vapor de Newcomen. Este invento era de 1712, y su función era extraer el agua desde el interior de las minas. No era muy eficiente, mostrando una constante falla. Watt llegó a la conclusión que la caldera era demasiado pequeña. Pero ahí surgió el problema principal: cómo condensar el vapor sin enfriar el cilindro. Luego de dar con la clave de la solución, la extracción de la condensación, logró en 1765 un modelo que funcionaba. La idea de Watt era la existencia de una cámara separada para enfriar al vapor, lo que aumentaba su rendimiento.

Máquina a vapor

Luego de cuatro años de perfeccionamiento, el invento estuvo en condiciones de ser mostrado al industrial John Roebuck. Ya se tenían los recursos económicos como para hacer una máquina a vapor de tamaño real. Roebuck siguió apoyando a Watt, hasta que el motor a vapor estuvo listo. En 1769 se le concedió la patente a James Watt, y Reobuck conservaría dos tercios de las ganancias del mismo.

En 1773 Matthew Boulton llegó a un acuerdo con Roebuck, adquiriendo sus derechos sobre el motor a vapor.  Watt se trasladó a Birmingham para darle junto a su nuevo socio todas las potencialidades de su invento. En 1782 se utilizó su motor en un aserradero. En ese lugar Watt determinó que un caballo podía mover 33 mil libras por una distancia de un pie en un minuto. Es lo que se conoce como Caballo de Fuerza.

El invento de Watt no es exactamente suyo, pero su mérito es haberlo hecho práctico para su uso industrial. Ya en los inicios del siglo XIX los talleres de algodón y los molinos de harina hacen uso de su creación.

Vida personal

James Watt se casó dos veces. En 1764 contrajo matrimonio con Margarte Miller, quien era a su vez su prima. Tuvo seis hijos con ella. En 1775 enviudó. Al año siguiente se casó con Ann MacGregor, con quien tuvo dos hijos, y le acompañó hasta la muerte.

Muerte

Con la máquina a vapor de Watt se impulsó la revolución industrial. Las fabricas comenzaron a estar en las ciudades, donde mismo se localizaba su mercado. El 25 de agosto de 1819 fallece en Birmingham, Inglaterra. Tenía 83 años de edad.