Comunidades ecológicas

Comprende cómo se estructuran y conforman las comunidades ecológicas, considerando parámetros que las describen como la biodiversidad y riqueza.


Ya se ha descrito que las poblaciones biológicas son grupos compuestos por organismos de una misma especie, los cuales explotan los recursos de un área determinada. Sin embargo, en la naturaleza generalmente las poblaciones no están aisladas unas de las otras, sino que están en constante y diversa interacción, en lo que los ecólogos conocen como comunidades ecológicas. Una comunidad ecológica corresponde a la totalidad de poblaciones que pueden coexistir en un espacio físico determinado, por ejemplo, un árbol puede albergar a muchísimas especies diversas de insectos, aves, pequeños mamíferos, bacterias, hongos, entre otros, por lo que ese árbol y las poblaciones que alberga sería una comunidad ecológica. Los límites de cada comunidad suelen ser difusos; siguiendo con el mismo ejemplo, los organismos de vida libre (insectos, aves, mamíferos) que habitan la comunidad formada por el árbol, pueden transitar hacia otro árbol colindante (otra comunidad) y volver, por lo que estos estados transitorios definidos por la movilidad de los organismos miembros de cada comunidad son denominados ecotonos.

Parámetros comunitarios

Al igual que a nivel poblacional, las comunidades ecológicas pueden ser descritas mediante parámetros comunitarios los cuales indican la biodiversidad (variedad) de organismos que posee una comunidad. Estos parámetros son:

  • Riqueza (S): corresponde a la cantidad (número) de especies que forman parte de una comunidad ecológica, por ejemplo, la especie 1, especie 2, especie 3, especie “n”.
  • Abundancia relativa (N): corresponde a la cantidad de organismos (número) que constituye cada especie que forma parte de la comunidad estudiada, por ejemplo, cuántos organismos existen de la especie 1, de la especie 2, de la especie 3, hasta la especie “n”.
  • Biodiversidad (H): corresponde a la relación que existe entre la riqueza (S) y la abundancia relativa (N), a partir de la cual es posible calcular diversos índices de biodiversidad utilizados por los ecólogos para describir la estructura de la comunidad. Regiones como los arrecifes de coral y los trópicos poseen altos valores de biodiversidad, en tanto que desiertos y lugares más inhóspitos poseen valores mucho más conservadores.

Estructura comunitaria y formación de comunidades

La estructura de las comunidades está dada principalmente por el grado de interacciones que puede existir entre los miembros de una comunidad, los cuales son siempre limitados (competencia, depredación, mutualismo). La riqueza de especies de una comunidad y la cantidad de niveles tróficos que pueden existir al interior de una comunidad determinará la dinámica comunitaria y así su estructura global. A su vez, para que una comunidad biológica surja, es necesaria la existencia de una sucesión y recambio de especies en el tiempo, mediada por las múltiples interacciones que pueden darse entre cada uno de sus miembros. Este fenómeno es conocido como sucesión ecológica y es el que permite la existencia y formación de las comunidades. Una sucesión ecológica es observable de manera fácil en ambientes que han sufrido fuertes disturbios y se manifiestan como “vírgenes” a la colonización, como terrenos que han sufrido las inclemencias de incendios, erupciones volcánicas o tsunamis. Las sucesiones ecológicas son fenómenos graduales que implican fases, las cuales son:

  • Fase de iniciación: el terreno se encuentra disponible a la colonización y los recursos que posee son de explotación exclusiva para organismos pioneros capaces de asentarse en el territorio que ha sufrido un disturbio diverso. Por lo general, estos organismos (hongos, musgos, malezas) explotan los recursos que posee el terreno sin limitante alguna, por lo que crecen de manera exponencial, prosperando.
  • Fase de autorraleo: las especies pioneras que se han asentado comienzan a competir por los recursos del entorno, extinguiendo o desplazando a nuevas especies pioneras o a especies que ya se han asentado. Aquellas que se presentan como competidoras fuertes prosperan y se multiplican por sobre las menos adaptadas.
  • Fase de reinicio: las especies pioneras aumentan su tamaño y completan sus ciclos de vida, muriendo y renovándose constantemente. La muerte de algunos individuos puede dejar espacio a la colonización de nuevos nichos ecológicos en el territorio que ha sido dominado en un principio por las especies pioneras. Los nichos ecológicos consideran todas las variables ambientales y de hábitat que deben ser tomadas en cuenta para la óptima sobrevivencia de una especie.