Control hormonal de la glicemia

Conoce cómo ocurre el control de los niveles de glucosa en la sangre, gracias a la acción de las hormonas insulina y glucagón.


Las células requieren energía para llevar a cabo todas sus funciones vitales con éxito, y esta energía es obtenida principalmente a partir de la glucosa, carbohidrato que se encuentra en alimentos como masas, algunos vegetales, pastas, entre otros. La glucosa es liberada por acción enzimática desde los alimentos que la contienen a nivel bucal y duodenal (intestino delgado), y luego es absorbida hacia el sistema circulatorio principalmente en el duodeno, y en concentraciones menores en las porciones media y terminal del intestino delgado (yeyuno e íleon, respectivamente). De manera accesoria al intestino delgado, se encuentra el páncreas, el cual comunica con el duodeno y posee funciones digestivas y hormonales. El tejido pancreático que se especializa en funciones digestivas es conocido como páncreas exocrino, y participa en la formación y liberación de enzimas digestivas a través del jugo pancreático. En tanto que el tejido pancreático especializado en funciones hormonales es el páncreas endocrino, encargado de regular directamente la concentración de glucosa existente en la sangre y fluidos corporales, y su tránsito hacia las células (glicemia).

Páncreas endocrino: anatomía y fisiología

La anatomía del páncreas endocrino está constituida por: los ácinos pancreáticos (encargados de funciones digestivas, exocrinas) que rodean los islotes de Langerhans, grupos celulares que liberan 2 hormonas reguladoras de la glicemia, la insulina y el glucagón, ambas con funciones antagónicas. Cada islote de Langerhans estará formado por células alfa (25% del islote), las cuales secretan glucagón, células beta (60% del islote), las cuales secretan insulina, y células delta (menos de 10% del islote), las cuáles secretan la hormona somatostatina, cuyas funciones se piensa estarían relacionadas con la comunicación e interacción entre células alfa y beta (se ha visto que cuando se libera mucha insulina, gracias a la acción de la somatostatina, se inhibe la liberación de glucagón).

Acción insulina-glucagón y glicemia.

Cuando una persona ingiere alimentos ricos en carbohidratos, las células beta del páncreas endocrino liberan mayor cantidad de insulina. La cantidad de glucosa que las células requieren para su óptimo funcionamiento es regulada por acción directa de la insulina; la glucosa excedente es almacenada como glucógeno en órganos como el hígado, también gracias a la insulina, para momentos donde pueda requerirse (estrés nutricional). El glucógeno (también por acción de la insulina) puede transformarse en depósitos de grasa (adipocitos), los cuales son difíciles de degradar. A nivel celular, la insulina se une a receptores de membrana presentes en sus células blanco (todas las células del organismo), actuando como hormona proteica a través de segundos mensajeros; estos modifican la permeabilidad de la membrana plasmática, abriendo canales presentes en ella para la glucosa, la cual ingresa a las células y es usada de diversas formas según las necesidades metabólicas. El ingreso de glucosa a las células gracias a la acción de la insulina aumenta en un 80% la eficiencia del transporte de esta al interior de las células. Se pensó por mucho tiempo que la liberación de insulina desde las células beta estaba mediada solo por la glicemia (a mayor aumento de glucosa en sangre, mayor liberación de insulina), sin embargo se han descrito otros agentes reguladores, como la acción de la somatostina, que cuando es liberada disminuye la concentración de insulina en sangre, o interacciones con el glucagón y aumento de aminoácidos en sangre, que aumentan la concentración de insulina en sangre. Por otra parte, la hormona glucagón, liberada por las células alfa, posee funciones contrarias a la insulina, estimulando la glucogenólisis (degradación del glucógeno almacenado en el hígado y liberación de glucosa a la sangre).