El concepto de cultura

Del latín cultus y colere, su significado era el de cultivo o culto. Luego adquiere un sentido metafórico al referirse a los humanos como personas o países cultivados


Antes de continuar nuestro análisis, delimitemos propiamente el concepto de cultura, palabra absolutamente clave en todos los debates de carácter etnicistas. En su origen, del latín cultus y colere, su significado principal era el de cultivo o culto, adquiriendo posteriormente un sentido metafórico al referirse a los humanos como personas o países “cultivados”. Más tarde, durante los siglos XVI al XVIII, el concepto de cultura se asocia más a la dinámica de la realidad social, teniendo que ver más con el cambio, el crecimiento, el progreso y la evolución.

Cultura en los tiempos modernos

Desde la antropología contemporánea se entendía la cultura cómo “aquel todo complejo que incluye el conocimiento, las creencias, el arte, la mora, el derecho, las costumbres y cualesquiera otros hábitos y capacidades adquiridas por el hombre en cuanto a miembro de la sociedad” (Kahn, Comp, 1975, 29).

Para Franz Boas, fundador de la escuela llamada Particularismo Histórico, “ la cultura incluye todas las manifestaciones de los hábitos sociales de una comunidad, las reacciones del individuo en la medida que se ven afectadas por las costumbres del grupo en que vive, y los productos de las actividades humanas en la medida en que se ven determinadas por dichas costumbres” (citada por Kahn, 1975:14).

A partir de Boas (1930) surgieron otras muchas concepciones de la cultura dentro de la antropología cultural, especialmente la rama norteamericana. A. Kroeber (1948) ve la concepción de la cultura como “…la mayor parte de las reacciones motoras, los hábitos, las técnicas, ideas y valores aprendidos y transmitidos y la conducta que provocan (…). La cultura es el producto especial y exclusivo del hombre, y es la cualidad que lo distingue del cosmos. La cultura (…) es a la vez la totalidad de los productos del hombre social y una fuerza enorme que afecta a todos los seres humanos, social e individualmente”.

En los cincuenta nos enfrentamos a una década de marcado carácter materialista y neoevolucionista y encontramos figuras como la de Leslie White, el cual concibe “la cultura como consistente en herramientas, implementos, vestimenta, ornamentos, costumbres, instituciones, creencias, rituales, juegos, obras de arte, lenguaje, etc.” (Kottack, 1994:35).

Basándose en los trabajos de Plog y Bates (1980) o Kottak (1994), se ha llegado, por así decirlo, a un consenso entre los antropólogos acerca de los seis componentes claves del concepto cultura. A continuación se detallan uno por uno:

Los seis componentes de la Cultura

1. La cultura es conducta aprendida: en la que se distinguen, siguiendo a Kottak (1994) tres modalidades de aprendizaje:
a) el aprendizaje individual situacional, a través del cual los distintos animales y humanos aprenden de su propia experiencia y ello les sirve para orientar su comportamiento futuro (ej. la evitación del fuego);
b) el aprendizaje social situacional en el cual se aprende de otros miembros del grupo ( ej. las estrategias de caza );
y c) el aprendizaje cultural, que a diferencia de los otros dos es exclusivamente para los humanos y que se basa en “la capacidad (…) de utilizar símbolos, signos que no tienen una conexión necesaria ni natural con aquello que representan”(Kottak 1994, 34-35 ).

2. Las culturas son modos de interpretación de la realidad ya que, además de ser conducta manifiesta, también se nutre de ideas, creencias y valores. Así mismo se incluyen dentro de la misma formas de pensar, interpretaciones e ideologías.

3. La cultura es simbólica y así se transmite, diferenciándose entre los símbolos del reino animal y la simbolización humana. Los signos están genéticamente determinados no pudiendo cambiar su significado ni combinarse con otros signos para aumentar su complejidad.
Sin embargo, los sistemas simbólicos humanos son cambiantes y flexibles y se combinan para producir mensajes muy complejos y abstractos.

4. La cultura es un todo estructurado o dicho de otra manera está pautada: ya que no es una suma fortuita de rasgos, sino un sistema consensuado e integrado, existiendo una interrelación entre costumbres, instituciones, valores y creencias. La existencia de valores centrales o básicos que integran cada cultura ha sido defendida por los distintos antropólogos aunque otros hablan de que en toda sociedad y cultura hay instituciones claves e instituciones derivadas.

5. La cultura es compartida diferencialmente ya que“no es un tributo de los individuos per se, sino de los individuos en tanto en cuanto son miembros de grupos” (Kottak, 1994, 38). En ese sentido cabe diferenciar los grupos y subgrupos que existen en cada sociedad y que se categorizan según la edad, la generación, la clase social, el género, la ocupación, la procedencia u origen, la raza, la religión, etc.

6. La cultura es un dispositivo de adaptación y se puede constatar que a la hora de aceptar y adaptarse a las nuevas normas establecidas en una determinada sociedad. Estas no se cumplen a rajatabla sino que son acomodadas por los individuos a los contextos y circunstancias concretas.

Cambio cultural y aceptación

Plog and Bates (1980) resumen en seis puntos como se produce el cambio cultural ante la aceptación y la adaptación a una nueva norma:

1. Ante un nuevo desafío se buscan soluciones astutas e ingeniosas que al principio suelen ser minoritarias y rechazadas.
2. Se pasa paulatinamente a su afirmación como buena.
3. Se va generalizando la práctica que ya va siendo compartida.
4. Comienza a transmitirse a la siguiente generación.
5. Se convierte en producto de la cultura.
6. Comienza la búsqueda de nuevas soluciones.

Cuando hablamos de cultura tenemos que tener en cuenta que existen diversos niveles y se hace necesario distinguir entre una cultura nacional, internacional o la subcultura9, hecho a tener en cuenta cuando formulamos propuestas, diseñamos programas o propones algún debate. Al mismo tiempo también se habla de los “universales” que todos los humanos compartimos sea cual sea nuestra cultura sin olvidar que las culturas son internamente diversas y heterogéneas según las etnias, religiones, lenguas, géneros, clases, etc. En definitiva, las culturas son cambiantes, dinámicas y abiertas, hecho que hay que enfatizar a la hora de luchar contra el racismo que invade nuestra sociedad.