La Batalla de Chacabuco y las Revoluciones Hispanoamericanas

Conoce a fondo los antecedentes y consecuencias de la batalla de Chacabuco y las Revoluciones Hispanoamericanas


La batalla de Chacabuco

Acaecida el 12 de febrero de 1817, fue una de las tres principales acciones de guerra del proceso de independencia chileno, junto a las batallas de Rancagua (1 y 2 de octubre de 1814) y de Maipú (5 de abril de 1818). Por su parte, la emancipación chilena se inscribe en un proceso más amplio que se suele denominar “Revoluciones Hispanoamericanas” o también “Independencia de la América española”, el cual comienza en 1808 y termina en 1826. Este proceso, a su vez, está englobado dentro de una época que entre los historiadores se conoce como la “Era de las revoluciones democráticas, o “Era de las revoluciones burguesas”. Este período partió en la segunda mitad del siglo XVIII y terminó a mediados de la centuria siguiente.

En el caso específico de la América española, este movimiento político implicó el surgimiento de nuevas naciones en esta región del mundo, las cuales, si se puede decir, estaban prefiguradas en lo que se conocía en la época colonial como reinos, que correspondieron a las divisiones administrativas que se hallaban bajo la jurisdicción de una audiencia. Así, en el caso chileno, la audiencia de Santiago fue el núcleo de la nueva República de Chile.

Un primer período de esta larga coyuntura histórica comenzó con la invasión de Napoleón a España en 1808, lo cual implicó la abdicación del poder tanto del Rey Carlos IV, como de su hijo, el futuro Fernando VII; esto, a su vez impulsó el movimiento juntista en los dominios americanos de España, entre los años 1808 y 1811; en vista de la ambigüedad que estas juntas gubernativas tuvieron en su relación de fidelidad a la metrópoli, no tardaron en producirse las primeras campañas militares, las cuales finalizaron con una reconquista general de estas colonias de parte de las tropas fieles a la Corona. De esta manera, terminó una primera fase que en Chile quedó con el nombre dePatria Vieja”, mientras que en otras partes, como Nueva Granada (la futura República de Colombia), se denominó la “Patria Boba”.

En la segunda fase, conocida como la Reconquista”, Buenos Aires constituyó la única región del Imperio Español que no volvió a caer en manos de los peninsulares y, por lo mismo, se transformó en el punto de inicio de una nueva oleada liberadora que desde el sur del continente lideró José de San Martín, cuyo primer objetivo era conseguir la independencia de Chile, para luego pasar al Perú. Este movimiento se fue desarrollando más o menos al mismo tiempo de aquel otro que tuvo lugar en el norte del continente, el que dirigido por Simón Bolívar, partió desde las tierras colombianas y venezolanas, para después avanzar a Ecuador y finalmente converger, junto con el movimiento sureño, en el Perú.

Impacto en la liberación de Sudamérica

Dentro del amplio contexto hispanoamericano, la batalla de Chacabuco también se inscribe en el plan de liberación de Sudamérica, cuyo gestor y ejecutor fue José de San Martín. Fue este General argentino quien concibió armar una fuerza militar que pasara al territorio chileno, para luego invadir por mar el Virreinato peruano. Este plan fue ideado en vista de los fallidos intentos de las tropas rioplatenses de atacar el Perú por el norte del antiguo Virreinato del Río de la Plata. De esta forma, una enorme empresa comenzó a levantarse en la provincia de Cuyo. La preparación del Ejército de Los Andes fue una hazaña debido a la escasez de recursos de aquella provincia, obstáculo que fue superado por la voluntad de San Martín, quien tuvo a Bernardo O’Higgins como uno de sus más estrechos colaboradores. El paso mismo de la cordillera constituye hasta nuestros días una gran proeza militar, dada la altura del macizo andino en esas latitudes y las dimensiones del Ejército de Los Andes.

La batalla de Chacabuco fue el primer gran hecho de armas de la tercera fase de las revoluciones hispanoamericanas, a partir de la cual la independencia de las colonias españolas en América se volvería definitiva. Las fuerzas militares que participaron en esta acción de guerra fueron de una magnitud menor; sin embargo, su importancia radica en que en Chile pudo ya establecerse un gobierno patriota que no sería derrocado.

Cabe decir que el triunfo de Chacabuco fue apoyado por un levantamiento general que se había producido en estos dominios, el cual surgió como reacción ante las duras medidas que el gobierno de la Reconquista tomó contra la sociedad local, con el fin de castigar el apoyo dado al movimiento revolucionario del período 1810 – 1814 y para prevenir una nueva subversión.

Hay que destacar que en buena parte de Hispanoamérica las autoridades peninsulares que reconquistaron estos diversos dominios, tomaron las mismas medidas de represión que en Chile, lo cual también fue abonando en las sociedades americanas un rechazo hacia el dominio español, lo que constituyó un apoyo esencial para el triunfo de la segunda oleada liberadora. Las medidas reaccionarias de parte de las autoridades españolas se dieron también en la misma península, donde se anuló la Constitución de 1812, y también la mayor parte de la obra liberal efectuada entre los años 1808 y 1814. Fernando VII asumió el poder dispuesto a realizar algunos cambios para no volver a la precaria situación de la monarquía española anterior al año 1808. Sin embargo, se vio influido por sus consejeros más inflexibles que aconsejaron enviar una expedición militar a América para restablecer el orden político y social tradicional, lo cual implicaba borrar todo vestigio de liberalismo en las colonias. Ello explica el proceder de las autoridades reconquistadoras.

Segunda oleada liberadora americana

El otro movimiento encuadrado dentro de la segunda oleada liberadora americana partió desde el norte y fue dirigido por el prócer venezolano Simón Bolívar. Este se desplazó desde Haití hacia Venezuela y el 17 de julio de 1817 logró conquistar la ciudad de Angostura, situada en las orillas del río Orinoco. Bolívar hizo una alianza con el caudillo llanero José Antonio Páez, con lo cual los patriotas pudieron controlar prácticamente toda la región de los llanos venezolanos. A principios de 1818, Bolívar trató de conquistar Caracas, pero su empeño fue fallido. El prócer se dio cuenta de que sus fuerzas debían recibir mayor instrucción militar, por lo cual hizo en Angostura una labor parecida a la que hizo San Martín en Mendoza: organizar un ejército instruido y disciplinado.

Bolívar advirtió que el proceso de liberación debía comenzar en Nueva Granada y no en Venezuela. En mayo de 1819 partió con su ejército en dirección a Bogotá. La marcha fue penosa, y en medio del barro y el agua. El 22 de junio Bolívar se enfrentó al desafío de cruzar con su ejército la cordillera de los Andes. Pese a todas las dificultades, el cruce se realizó con éxito, lo que constituyó una hazaña análoga a la que San Martín hizo con el Ejército de Los Andes, cuando cruzó la cordillera por su tramo meridional.

Los patriotas bolivarianos llegaron entonces al pueblo de Socha, donde fueron muy bien recibidos por la población, la cual les dio toda clase de auxilios. Esto recuerda la recepción entusiasta de los habitantes del valle de Aconcagua para con San Martín y sus hombres.

Bolívar logró cortar las comunicaciones de las fuerzas realistas con Bogotá, por lo cual el Ejército real quedó encerrado y tuvo como única opción la toma del puente de Boyacá, para poder retirarse hacia la capital neogranadina. El 7 de agosto se dio el primer ataque y luego se encendió la batalla general, la cual terminó con la victoria patriota. Bolívar entró en Bogotá el 10 de agosto de 1819.

Este triunfo dio la independencia definitiva a Nueva Granada, por lo cual se constituyó en un punto de inflexión en las campañas del norte; esto hace que la batalla de Boyacá sea el hecho de armas homólogo al de Chacabuco, cuando se trata de comparar los dos movimientos de liberación de Sudamérica. 

Más adelante vendría la liberación de Venezuela con el triunfo patriota en Carabobo (24 de junio de 1821) y después la de Ecuador con la batalla de Pichincha (24 de mayo de 1822). Estando Bolívar en este último país, sostuvo la entrevista de Guayaquil con José de San Martín, quien llegó desde Perú, donde ostentaba el cargo de Protector. En esa reunión se decidió que el primero terminaría el proceso de emancipación de Perú, el cual se logró después dos años, mediante las victorias obtenidas en Junín (6 de agosto de 1824) y en Ayacucho (9 de diciembre de 1824). A continuación vino la liberación del Alto Perú, quedando finalmente consumada la independencia de la América española.

Como se puede apreciar, las analogías que se pueden hacer entre los hechos acaecidos en ambos movimientos sudamericanos son sorprendentes. Esto justifica el procedimiento de situar a la batalla de Chacabuco en su adecuado lugar y dentro del contexto de las revoluciones hispanoamericanas.

 

Autor:

Eduardo Arriagada Aljaro
Magister en Historia
Miembro de la Academia de Historia Militar