Dictadura en Chile: Detenidos y desaparecidos politicos

Durante la dictadura chilena un organismo de seguridad nacional, la DINA, actúa al margen de la ley, cometiendo secuestros, torturas y muertes a opositores del gobierno de Pinochet.


Doctrina de Seguridad Nacional

En el mundo de la oficialidad militar estaba presente la idea desarrollada por Estados Unidos, en el contexto de la Guerra Fría, respecto a que el enemigo principal no estaba en los países vecinos, si no que dentro de las fronteras y éste era el comunismo articulado en grupos guerrilleros y que usaban como fachada instituciones legales, tales como los centros culturales, partidos políticos, etc. Por tal motivo, luego del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, se establece el Estado de Sitio, es decir las garantías constitucionales se suspenden, los militares resguardan el orden público y se limita el desplazamiento de personas, especialmente con el toque de queda (aunque a veces duraba más, en promedio, la prohibición de salir casa o toque de queda se extendía entre la una y cinco de la mañana). Hubo Cortes Marciales, tribunales con jueces militares que procesaron a quienes se resistieron al golpe de Estado.

Las condenas fueron desde unos pocos meses de cárcel hasta el fusilamiento. A través de los medios de comunicación se hicieron llamados a personas, con nombre y apellido, para presentarse en comisarías de Carabineros o Regimientos militares. Se citaba a miembros de los partidos políticos que habían apoyado al expresidente Salvador Allende. Para evitarse mayores problemas miles de personas se presentaron voluntariamente, convencidos que no había peligro pues no habían cometido delito alguno. Fueron hechos prisioneros y enviados a centros de detención, como lo fue el Estadio Nacional. Luego de ser torturados para obtener información, son enviados a diferentes lugares,  a centros penitenciarios o a lugares lejanos en el país. La mayoría de las mujeres quedaron bajo la custodia de gendarmería, en cárceles femeninas; muchos hombres fueron enviados a la austral isla Dawson y al nortino puerto de Pisagua. Pero hubo al menos unas dos mil personas de las cuales nunca más se supo de su destino, los cuales han sido denominados “detenidos desaparecidos”. En las ciudades pequeñas, lejanas a las capital, se estableció el relegamiento, es decir la prohibición de salir de su pueblo, debiendo concurrir diariamente a un retén de Carabineros a constatar su presencia.

La DINA

Los extremistas de izquierda, que de hecho apoyaron a Salvador Allende, no se entregaron fácilmente al gobierno militar. Se mantenían ocultos, esperando un buen momento para actuar. Por tal motivo desde octube de 1973 comenzó a actuar de hecho (se legalizó un año después) la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA). Integrada por uniformados de todas las ramas de las Fuerzas Armadas, era dirigida por el coronel de ejército Manuel Contreras, con dependencia directa al general Augusto Pinochet. Sus métodos eran la infiltración, el arresto selectivo de familiares de los buscados, la aplicación de tortura y el uso de lugares secretos para sus operaciones. Existen antecedentes de haber operado también fuera de Chile y de haberse coordinado con organismos de seguridad de otros países, en lo que llamó la “operación cóndor”. En una primera etapa su blanco era disperso, todos los partidos que habían apoyado a Allende; pero, después se enfocó en el MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria), un partido que formalmente nunca apoyó a Allende, pero que frente a la opinión pública era su brazo armado. Hubo verdaderas batallas urbanas entre la DINA y el MIR (y no como después que serían simples montajes para justificar muertes). En 1974 se da muerte al fundador del MIR, Miguel Enríquez. Durante los tres años siguientes la DINA continuó actuando. Es el tiempo de los atentados en el extranjero: Carlos Prats, Orlando Letelier y Bernardo Leighton fueron sus víctimas. Y dentro de Chile, se continuó con la desaparición de dirigentes comunistas. En 1977 la DINA fue disuelta, pero es reemplazada por la CNI (Central Nacional de Informaciones). La DINA quedó como un ejemplo de lo que ocurre cuando las fuerzas encargadas de la seguridad no tienen un control legal y visibilidad por parte de la gente.