La vía chilena al Socialismo

En las reñidas elecciones de 1970 el candidato de la Unidad Popular Salvador Allende Gossens derrotó estrechamente al abanderado de la derecha tradicional, el ex presidente Jorge Alessandri Rodríguez, por una diferencia de tan sólo 35.000 sufragios; como esta mayoría era de carácter relativo, la llegada de Allende a La Moneda, como lo disponía la Constitución Política de 1925, debía ser ratificada en una sesión del Congreso Pleno.


Debido a los altos niveles de polarización política y social, la confirmación del gobierno de la Unidad Popular se llevo a cabo en medio de un clima de abierta confrontación entre los diversos sectores políticos de la sociedad chilena, entre los cuales existía un segmento que no veía con buenos ojos que el Congreso reconociera la primera mayoría relativa de Allende.

La radicalización del conflicto entre la ultraderecha y los partidarios del nuevo gobierno tuvo un episodio que elevó la temperatura antes de que Allende asumiera la Presidencia de la República, pues elementos subversivos secuestraron al comandante en jefe del Ejército René Schneider como forma de presionar al Congreso para que no legitimara la elección de Allende. No obstante, esta medida de presión pronto se desvirtúo y terminó abruptamente con el asesinato de Schneider en octubre de 1970, situación que generó una gran conmoción en la ciudadanía chilena.

Es preciso señalar que el secuestro de Schneider se produjo porque este último era partidario de que las Fuerzas Armadas se mantuvieran alejadas de la política contingente y respetaran su subordinación a la sociedad civil; esta postura del comandante en jefe del Ejército fue conocida como la “Doctrina Schneider” y se enmarcaba en el contexto del respeto a la Constitución de 1925, un límite que el cuerpo castrense cuidaba con sigilo tras la serie de intervenciones de los años ’30 y al comprobar el rechazo que ellas provocaban en la mayor parte de los chilenos.

Por el contrario a la posición de Schneider, en los grupos de ultraderecha estaba asentada la idea de utilizar la fuerza para desestabilizar al gobierno de Allende y la aplicación de su programa político, puesto que este que afectaba seriamente los intereses de la derecha tradicional y en particular a los grandes hacendados del campo chileno.

En forma paralela, mientras en el Congreso se discutía la llegada de Allende, la derecha y la bancada de la Democracia Cristiana negociaban un acuerdo para evitar que la Unidad Popular asumiera la administración del Estado chileno. De la misma manera, los parlamentarios democratacristianos se reunían con los representantes de la Unidad Popular para diseñar una fórmula que le permitiera a esta última llegar al poder. Finalmente, la Democracia Cristiana decidió respetar la mayoría obtenida por Allende y con sus votos se ratificó la llegada de la Unidad Popular a La Moneda.

Sin embargo, la Democracia Cristiana comprometió su apoyo a Allende a la firma del denominado Estatuto de Garantías, un acuerdo que se componía de una serie de reformas a la Constitución de 1925 entre las que se incluían el aumento de las libertades públicas, además de la expresa garantización de que el Estado no trastocaría aspectos sensibles como la libertad de expresión y el sistema educacional, y el establecimiento de la inamovilidad de los comandantes de las Fuerzas Armadas. Una vez que Allende aceptó los términos de esta negociación, la Democracia Cristiana sumó sus votos a los de la izquierda y en noviembre de 1970 Salvador Allende se convirtió en el Presidente de la República de Chile.

Una vez en las dependencias de La Moneda, la Unidad Popular comenzó a implementar su programa de gobierno, el que se componía básicamente de tres elementos centrales: la nacionalización del cobre, la aceleración e intensificación de la Reforma Agraria, y la nacionalización de la industria. No obstante, la realización del proyecto económico de la Unidad Popular se vio entrampado por una fuerte resistencia de los grupos económicos (en particular los ligados a capitales estadounidenses) que veían en riesgo sus intereses.