Los Ensayos Constitucionales (1823 – 1830)

A pesar del carácter reformista de su administración, la fuerte presión que ejerció la aristocracia terrateniente llevó a O’Higgins a presentar su renuncia al cargo de Director Supremo en enero de 1823.


El vacío de poder generado por la abdicación de O’Higgins dio lugar a un periodo caracterizado por una serie de ensayos denominados de organización republicana, etapa en la que la sociedad chilena trató de conformar y adoptar un nuevo imaginario ideológico y una nueva forma de hacer política, muy diferente de la mezcla de golpes de estado y presiones de las elites que caracterizaron el periodo precedente.

Las características más relevantes de la etapa de los ensayos constitucionales son los intentos de organizar políticamente a la nueva república bajo términos políticos extranjeros, especialmente los influidos por la Ilustración y la Revolución Francesa; una profunda crisis económica y financiera derivada de los daños que sufrió el erario nacional con la guerra para expulsar a los españoles; y el surgimiento de diversas tendencias políticas que se expresaron de manera extraoficial sin llegar a formar partidos políticos tradicionales

Como señalamos, en este periodo de pusieron en escena una serie de intentos de organización constitucional tomados de ejemplos que se habían puesto en práctica en naciones extranjeras; sin embargo, el elemento que todas estas tentativas tuvieron en común fue su corta duración. Entre los diversos ensayos constitucionales podemos citar a: la Constitución Moralista de 1823, la que tenía como propósito sentar los márgenes de una ciudadanía ejemplar; la erradamente denominada Constitución Federalista de José Miguel Infante, puesto que nunca se promulgo un texto constitucional de este corte, sino que se le suele confundir con un conjunto de leyes impulsadas por Infante que perseguían otorgar autonomía política a las provincias de Chile mediante la elección de sus propias autoridades; la Constitución Liberal de 1828, que pretendió generar una igualdad de poderes entre el legislativo y el ejecutivo por medio de la limitación de las atribuciones de este último.

Es precios señalar que durante esta etapa, y a propósito de los diferentes ensayos constitucionales, se popularizaron y consolidaron las ideologías de tono republicano que eran inspiradas directamente por el fenómeno intelectual europeo de la Ilustración y los efectos políticos y sociales de la Independencia de los Estados Unidos y la Revolución Francesa. La consecuencia más importante de la penetración de las ideas republicanas fue la introducción al debate político de la época de conceptos como ciudadanía, opinión pública, democracia, soberanía popular, libertad de prensa, gobierno representativo, etc.

De la misma forma que hemos planteado anteriormente, las acciones bélicas para liberar a Chile del dominio peninsular dejaron a la economía de nuestro país sumida en una severa crisis financiera que afectó especialmente la realización de obras de carácter público. Por otro lado, con el fin de solventar los gastos de la empresa revolucionaria, el gobierno chileno contrajo un empréstito con Inglaterra y después de la retirada de O’Higgins no fue capaz de cumplir con las obligaciones derivadas de este préstamo; la solución llego desde el ámbito privado, puesto que a una sociedad encabezada por Diego Portales se le concedió el estanco (una especie de monopolio que contaba con la autorización del estado) del comercio del tabaco y del juego, con el compromiso de que de las ganancias originadas por esta empresa se pagaran los montos adeudados a Inglaterra. Sin embargo, la compañía de Portales no fue capaz de cumplir con la exigencia impuesta por el Estado y terminó siendo expropiada por éste.

En el aspecto político surgieron una serie de facciones influenciadas por diversas tendencias ideológicas; el principal rasgo de estas facciones fue la inexistencia de partáis políticos tradicionales y el uso de numerosos periódicos y pasquines para hacer propaganda a sus ideales políticos. Entre las tendencias más relevantes podemos mencionar a:

  • Pelucones: sector que aglutinaba a la vieja aristocracia latifundista que proponía la existencia de un régimen de gobierno centralizado y fuerte, que no llevara a cabo reformas drásticas a las estructuras económicas y sociales.

  • O’Higginistas: sector en que se agrupaban los partidarios del ex Director Supremo y que buscaban su regreso desde Perú; los O’Higginistas estaban conformados por una serie de militares de alta gradación como José Joaquín Prieto y un novel Manuel Bulnes.

  • Estanqueros: correspondían al sector de comerciantes que participaron junto a Portales del monopolio del estanco, y que a pesar de su fracaso en tal empresa fueron resarcidos por el Estado mediante el pago de indemnizaciones.

  • Pipiolos: sector en que se hallaban los partidarios de reformas de carácter liberal y que proponían la división de los poderes del Estado. Entre sus los miembros más importantes de los pipiolos se puede mencionar a Ramón Freire y Francisco Antonio Pinto.

  • Federales: Incluía a los seguidores de José Miguel Infante, entre los que contaba casi toda la elite política que promulgó la llamada Constitución Federalista de 1826. Los federales poseían un proyecto político basado en el poder de las aristocracias provinciales.

Otra característica que marcó particularmente los comienzos del periodo republicano en Chile fue la existencia de varios gobiernos de corta duración, fenómeno que se explica por el extremo celo de la aristocracia hacia los gobiernos demasiado duraderos. La aristocracia, en particular, consideraba que la función del Jefe de Estado debía remitirse a conducir los asuntos administrativos del Estado y por ello se manifestaba en contra de los que estimaban gobiernos largos. De acuerdo con semejante dinámica de recambio político, los gobernantes que tuvo Chile durante este relativamente corto periodo de ocho años fueron:

  • Ramón Freire, en el cargo de Director Supremo entre 1823 y 1826.

  • Manuel Blanco Encalada, quién fue el primero en ejercer como Presidente de la República en el año 1826.

  • Francisco Antonio Pinto, quién asumió la vicepresidencia en 1826 tras la renuncia al cargo de Blanco Encalada.

  • Francisco Antonio Pinto, quién en 1829 ejerció como Presidente electo.

  • Ramón Freire, quién asumió el cargo en 1830.

Con al excepción del gobierno de Freire, que fue apoyado por el Cabildo santiaguino, durante esta etapa se estableció como práctica la designación de las autoridades a través de elecciones indirectas; en este tipo de elecciones los votantes sufragaban por electores que después elegían a los candidatos. En este tipo de votaciones el voto era censitario, lo que implicaba que ese derecho sólo lo podían ejercer los ciudadanos que poseyeran cierta cantidad de bienes.

La inestabilidad política de este periodo se debió en gran parte a la frecuente costumbre de los golpes de Estado iniciada por en la época de Independencia por Carrera y continuada fielmente en este periodo. De la misma forma, el fin de este periodo esta marcado por el levantamiento militar del Regimiento de Concepción, el que estaba al mando del general Prieto y que se rebeló contra el gobierno de Francisco Antonio Pinto. Los motivos con que los rebeldes justificaban su acción se relacionaban con las acusaciones de inconstitucionalidad que recaían sobre el Congreso por haber validado la elección de Joaquín Vicuña como vicepresidente, en razón de haber sido electo el pelucón Ruiz.

La sublevación comandada por Prieto terminó en un enfrentamiento militar en Ochagavía en diciembre de 1829; el resultado de este combate fue la adopción de una tregua que permitió a los rebeldes acceder al poder ejecutivo y legislativo, pero en un gobierno provisional que sería liderado por Freire. No obstante, este acuerdo sólo fue útil a los pelucones para que pudieran tomar el control del gobierno y trajo como consecuencia la renuncia al gobierno transitorio de Freire y de la rebeldía de este último, que inmediatamente formó un ejército y se enfrento a las fuerzas peluconas en la batalla de Lircay en abril de 1831, lugar en que las fuerzas de Freire y Prieto se encontraron, resultando vencedoras las del general pelucón.