Constitución de 1787

La Convención de Philadelphia logró su cometido, definió un Estados Unidos Federal con un Gobierno Central que tenía sus límites de acción claros. Dejando plasmadas las nuevas disposiciones en la Constitución de 1787 que posteriormente fue aprobada por cada uno de los Estados, entrando en plena vigencia para 1790.


Aprobación de la Constitución de 1787

Primeros acuerdos

Uno de los acuerdos fundamentales para lograr que los acuerdos se respetaran fue que la Constitución de 1787 sería considerada como ley suprema del país, lo que significa que las leyes de cada Estado no pueden contravenir las normas redactadas en la Constitución, así mismo los jueces de cada Estado deben regirse por esta ley y velar porque las leyes locales no entren en conflicto con la Constitución.

El fin de la Convención de 1787

El 17 de septiembre de 1787 se clausuraron las sesiones de la Convención de Philadelphia y el documento constitucional fue firmado por los delegados y enviado al Congreso para que fuera distribuido en los Estados para su discusión interna y ratificación. En esa última sesión, Benjamin Franklin que si bien no estaba de acuerdo con todos los puntos del documento, le parecía que habían logrado construir un documento cercano a la perfección. En contraparte, Hamilton declaró que hubiese preferido un gobierno más centralizado y aristocrático, aunque de todos modos estaba conforme con el resultado. Una demostración que la discusión fue fructífera dejando tranquilos a todos quienes asistieron. Ahora había que esperar que los 13 Estados ratificaran la Constitución.

Primeros Estados en Aprobar la Constitución

Hacia finales de 1787, ya 3 estados habían aprobado la Consitución: Pennsylvania, New Jersey y Delaware. Sin embargo, en el resto de los Estados se dio paso a una disputa entre los partidos Federalista y los Antifederalista, conflicto que quedó de manifiesto en la prensa de la época. Documentos que fueron compilados en un libro llamado “The Federalist: a collection of Essays”, que con el transcurso del tiempo se transformó en un clásico de la teoría del federalismo en el mundo.

Un año después del fin de la Convención, el Presidente del Congreso Cyrus Griffin anunció que la Constitución había sido aprobada por nueve Estados, situación que permitía iniciar los preparativos para su entrada en vigencia y para abrir el proceso de elección de un Gobierno bajo las nuevas normas.

Inclusión de la Declaración de Derechos civiles y ratificación total de la Constitución

Sin embargo, parecía ser que la Constitución no era suficiente para asegurar los derechos de los norteamericanos, y se decidió incluir la llamada “Declaración de Derechos” o “Bill of Rights”. En este documento adicional se expresan las 10 primeras enmiendas a la Constitución que apuntaron a garantizar las libertades civiles como salvaguarda frente a la posibilidad que las autoridades no respetaran la Constitución. Luego de disputas de cómo serían implementadas éstas nuevas disposiciones; si sería a nivel de cada Estado o no, terminó por ser ratificada en la Constitución producto de las presiones de algunos Estados. Finalmente, se decidió legislar una a una las enmiendas de forma detallada, dos años después, en 1791, entraron en vigencia las diez enmiendas, cuando ya los trece Estados habían aprobado la Constitución en 1790.

La primera elección

El triunfo y acuerdo que generó la nueva Constitución quedó plasmado en la rápida organización de la elección presidencial. El 7 de enero de 1789, se dio inicio al proceso elecionario tal como se había acordado en la Convención de 1787. En la primera elección presidencial triunfó George Washington, quien estuvo a cargo del Ejército Continental durante la Guerra contra el Imperio Británico, obteniendo la primera mayoría con 69 votos, mientras que John Adams fue electo vicepresidente con 34 electores. El 4 de marzo del mismo año se reunió por primera vez el Congreso Federal. Luego de un mes de sesiones del poder legislativo, el 30 de abril de 1789 George Washington se presentó frente al Congreso para jurar como Presidente de los Estados Unidos de América, dando inicio a la larga tradición democrática.