Capitulación de Ayacucho

Conoce mayores detalles sobre la Capitulación de Ayacucho, qué es, qué implicaba, y sus principales postulados. 


La Capitulación de Ayacucho fue un documento firmado por Antonio José Sucre, jefe del ejército republicano y José Canterac, líder del bando realista el 11 de diciembre de 1824 que desencadenó  la independencia del Perú de la corona española. Para llegar a este estado en el cual Perú confirma su independencia, se sucedieron diversas batallas entre ambos ejércitos quienes dieron su vida para la causa que defendían.

Principales Batallas

Vitales para la obtención de la libertad peruana fueron las batallas de Junín y Ayacucho, las cuales se convirtieron en determinantes para el alcance de la independencia. Uno de los factores que incidieron en dicho logro fue la constante disputa interna entre absolutistas y liberales en la monarquía española, desavenencias que incidieron en una mala preparación de las tropas realistas, por falta de armas y pertrechos, no pudiendo sostener el constante acoso de quienes se oponían a la Corona. Esta situación fue aprovechada por los hombres dirigidos por Simón Bolívar, líder de la milicia republicana que derrotó ampliamente en Junín a los españoles el 06 de agosto de 1824. Si bien Bolívar no participó de dicha batalla, delegando esta responsabilidad en el general William Miller, estuvo atento al desarrollo de la contienda la cual duró menos de dos horas, evidenciando la debilidad del ejército español. Ante tan humillante derrota, Canterac, jefe del ejército realista, entró en retirada y se unió al Virrey La Serna para resistir el avance patriota.

Tres días después, ambos bandos se vuelven a enfrentar en la ciudad de Huamanga (o Ayacucho)  Simón Bolívar, junto a sus tropas reforzadas por hombres de venidos desde Colombia, recorre la zona ayacuchana sorteando enfrentamientos aislados. Acá se le une Bernardo O’Higgins con quien se dirige a Lima, dejando este batallón a cargo de Sucre, que contaba con aproximadamente 5.500 efectivos. Su contraparte poseía casi 10.000 hombres.

Las huestes españolas se habían escondido en el cerro Condorcunca de la sierra andina para realizar el ataque, enfrentándose posteriormente en la pampa de Quinua, donde las tropas realistas resultaron ampliamente derrotadas. El Virrey La Serna quedó herido, siendo posteriormente apresado y Canterac propuso la rendición de sus tropas, efectivos que en gran medida desertaron tras esta nueva derrota. Los principales hombres del ejército español fueron apresados y muchos de ellos, tras alcanzar su libertad, huyeron a Buenos Aires. Los jefes peruanos vencedores fueron posteriormente denominados “mariscales de Ayacucho.

Firma de la capitulación

La firma de la Capitulación de Ayacucho fue firmada el 11 de diciembre de 1824 entre Sucre y Canterac. Dicho documento estipulaba como principales puntos:

  • El territorio bajo dominio español será entregado al ejército libertador único.
  • Los militares españoles podían regresar a su país con todos los gastos pagados por parte del Estado peruano (como forma de indemnización).
  • Los españoles que desearan residir en territorio del Perú debían ser considerados como ciudadanos peruanos.
  • Los militares españoles derrotados tendrán derecho a conservar su grado militar, pero sirviendo al ejército libertador.
  • Se conservarán todos los derechos y privilegios de las personas que estuvieron al servicio colonial, es decir latifundistas, dueños de propiedades y comercios mantienen sus establecimientos.
  • Se reconocía una deuda con España.

Estos puntos beneficiaron de sobremanera a los españoles, pero no todos éstos fueron cumplidos, particularmente aquél que hace referencia a los derechos y privilegios de las personas que estuvieron al servicio de la Corona porque hubo caciques que estaban al servicio de España que no obtuvieron beneficio alguno.

La firma de este documento certificó el poder de la aristocracia criolla por sobre los campesinos, montoneros  e indígenas que formaron parte de las tropas del ejército libertador que se esmeraron por lograr la independencia peruana, sin recibir retribución por su fidelidad y decidida acción. La capitulación dio comienzo a la vida independiente peruana, tras tres largos siglos de invasión y dominación española.

El último bastión de la corona española fue el castillo Real  Felipe  que estaba dirigido por José Ramón Rodill, cayendo derrotado éste en manos de las tropas dirigidas por Simón Bolívar en enero de 1826.