Militarismo en Perú

El Perú conoce de tres periodos en los cuales los militares se han involucrado en labores gubernamentales; el primer y segundo militarismo que transcurrió en el siglo XIX y el tercero, que aconteció en la primera mitad del siglo XIX.


Primer Militarismo (1827-1872)

Tras la batalla de Ayacucho, en 1824, y la posterior firma de capitulación de mismo nombre entre Antonio José de Sucre y José Canterac, se reafirma la independencia del país (la proclamación de ésta aconteció en 1821) entregando amplios poderes a Simón Bolívar como gobernante del Perú.

De aquí  comienza una serie de gobiernos dirigidos por militares, quienes tienen por misión generar un estado fuerte, aunque las estructuras sociales discriminatorias y excluyentes que se mantenían desde la época colonial se mantuvieron por largas décadas. Si bien Perú era un estado libre, su sociedad no tuvo mayores cambios y su economía era bastante precaria. Los ingresos a las arcas fiscales provenían de los tributos que pagaban los indígenas, conocido como mita y la deuda externa era grande.

La primera fase de este Primer Militarismo es conocida como “Caudillismo militar” (1827-1844) debido a que quienes llegaban al poder lo hacían mediante golpes de estado y en base a su carisma y discurso lograban generar adherentes quienes a través de la fuerza derrocaban al gobierno de turno. Otros militares fueron electos a través de elecciones, en las cuales participaban únicamente quienes poseían tierras y bienes; es decir una mínima parte de la población peruana.

Los presidentes de este periodo, quienes variaban desde una posición conservadora (aristocrática) o liberal, fueron:

-José de la Mar (1827-1829).

-Agustín Gamarra (1829-1833).

-Luis José Orbegoso (1833-1835).

-Felipe Salaverry (1835-1836).

– Andrés de Santa Cruz (1836- 1839).

– Agustín Gamarra (1839-1841. Segundo Gobierno).

-Periodo de Anarquía (1842-1844).

Dentro de los elementos más importantes a reseñar durante este periodo de construcción de la nación peruana, es aquella que hace referencia a la Confederación Perú-boliviana, creada en 1836 por representantes de la región norte y sur peruana y Bolivia con la finalidad de descentralizar el poder político e impulsar el desarrollo económico, a través del fortalecimiento del puerto del Callao como lugar de entrada y salida de mercancías. Este hecho generó el total rechazo del estado chileno y Buenos Aires, gobernantes porque creyeron que dicha confederación tenía planes de invadir las naciones del sur y porque afectarían el comercio portuario de Valparaíso y de la ciudad Argentina.

Durante 1837, la armada chilena dirigida por Manuel Blanco Encalada invade territorio peruano. Al desembarcar, en costas arequipeñas, Blanco Encalada y su ejército fueron acorralados ante lo cual debieron rendirse y firmar el tratado de Paucarpata, con la obligación de regresar a Chile. Posteriormente este tratado fue desconocido por el gobierno de  José Joaquín Prieto ejecutando un nuevo plan de invasión al Perú, acción que se ejecutó en 1838 consiguiendo una serie de triunfos que desembocaron en la Batalla de Yungay  en donde la Confederación fue derrotada a comienzos de 1839. Andrés de Santa Cruz, renunció tras esta derrota.

La caída de Santa Cruz, dio paso al ascenso por segunda vez al poder de Gamarra quién en 1841 fue muerto en la batalla de Ingaví. Tras un periodo de anarquía se da paso al periodo de “Prosperidad Falaz” (1845-1872), donde la exportación del guano es la principal fuente de riquezas para el estado peruano. Gracias a éste, se generaron importantes obras públicas para el Perú, se pudo aminorar la excesiva deuda externa que se arrastraba desde el periodo de la lucha por la independencia y se modernizó el ejército.

Presidentes de este periodo fueron:

-Ramón Castilla (1845-1851 y de 1855 a 1862).

-José Echeñique (1851-1855).

-Miguel de San Román (1862-1863).

-Juan Antonio Pezet (1863-1865).

-Mariano Prado (1865- 1867). Durante este gobierno se produjo la Guerra contra España, en dónde Perú, Chile y Ecuador se unen para enfrentar a los españoles, quienes estaban dispuestos a recuperar estos territorios. Los españoles fueron derrotados.

– José Balta (1868-1872). Este último fue derrocado tras un periodo convulso de inestabilidad y un creciente rechazo a su gobierno. Fue encarcelado y posteriormente asesinado. Tras estos lamentables acontecimientos, asume Manuel Pardo, primer presidente no militar del Perú.

Segundo Militarismo (1884-1895)

La causa por la cual los militares vuelven a la escena del poder es por la desastrosa situación por la cual el Perú queda tras la derrota ante Chile en la “Guerra del Pacífico”. Una economía en ruinas, infraestructura productiva destruida y arrasada por los militares chilenos. Desde este escenario los militares toman el compromiso de reconstruir al Perú.

Se genera una lucha por el poder entre 1883 y 1885 donde Miguel Iglesias, presidente del Perú debe combatir a Andrés Avelino Cáceres quien tenía amplio apoyo en el interior peruano. Ante tal presión, Iglesias renuncia y Cáceres, posteriormente, gana las elecciones.

Cáceres,  quien gobierna entre 1886 y 1890, se ve en la necesidad de reorganizar la economía del Perú. Sus principales obras fueron generar nuevos impuestos y firmar el Contrato Grace que permitiría renegociar la deuda externa, la cual no había sido pagada durante el periodo en el cual Perú estuvo en guerra.

En 1890 resulta electo Remigio Morales Bermúdez quien no termina su mandato. Su gobierno transcurre con cierta normalidad, pero no logra desarrollar el plebiscito que permitiría la recuperación de Tacna y Arica porque Chile se opuso tenazmente.

1894 fue el año que vio reaparecer a Andrés Avelino Cáceres, quien no contaba con la abrumadora popularidad que lo llevó al poder ocho años antes. Si bien resultó electo, el pueblo no tardaría en levantarse en su contra, siendo Nicolás de Piérola quien reflejase las esperanzas de cambio del pueblo peruano. Tras la huida de Cáceres, se convoca a nuevas elecciones resultando electo  Piérola”.

Tercer Militarismo (1930-1939)

En pleno siglo XX se genera ésta tercera intervención militar, causada por el descontento hacia el régimen de Augusto Leguía (1919-1930) quien tuvo que enfrentar la debacle económica generada por la Gran Depresión de 1929 y al constante malestar ciudadano debido a la represión, la desvalorización de sus salarios y la caída de las exportaciones.

Luis Miguel Sánchez Cerro se alzó ante el gobierno de Leguía en la ciudad de Arequipa. Contando con un amplio apoyo ciudadano y del ejército, derrocó a la dictadura leguísta, convirtiéndose en presidente interino para, posteriormente, presentarse a la presidencia del país, alcanzando el triunfo, iniciando su periodo en 1931. Sus principales obras fueron la creación del Banco Central de Reservas del Perú, la Ley de Bancos y la Reforma Monetaria, todo esto bajo las indicaciones de la “Misión Kemmerer”  para sanear la economía de la nación, costo que recayó en la población peruana ya que éstos tuvieron que pagar altísimos impuestos. Se elabora la Constitución de 1933 y se suprime la Universidad de San Marcos, quien Sánchez Cerro vio como un foco de sublevaciones estudiantiles ideologizados, considerando que durante este periodo estaba en auge las propuestas del comunismo, socialismo y el fascismo. Durante 1932 el pueblo de Loreto (Iquitos) asalta la ciudad de Leticia, en Colombia, pretendiendo recuperarla para territorio peruano. Tiempo después fue devuelta.

Sánchez Cerro no alcanzaría a terminar su gobierno; fue asesinado en 1933 por el aprista Abelardo Mendoza (quien después fue asesinado). Tras este sangriento hecho, el Consejo de Ministros, entrega el poder a Óscar Benavides quien debía gobernar hasta 1936, pero al ver que el candidato apoyado por el APRA había triunfado (partido que estaba ilegalizado), se declararon nulos dichos comicios, extendiendo el periodo de Benavides hasta 1939. Durante su sexenio mantuvo como partidos políticos ilegales al APRA y el comunismo, la economía experimentó un notable aumento en las exportaciones de azúcar y algodón y se crea el Hospital y el Seguro Social Obrero para atender las demandas y necesidades sociales del proletariado. En 1935 ordena la reapertura de la Universidad Nacional de San Marcos y en 1936 promulga un nuevo Código Civil.