La Civilización Maya

La Civilización Maya se desarrolló al sur del Istmo de Tehuantepec en la zona meridional del actual estado de México, y ocupó los territorios selváticos de las provincias de Chiapas y Tabasco; además, se extendió hacia el sur llegando a ocupar la región que hoy comprende Guatemala, Belice, y las zonas occidentales de Honduras y El Salvador.


En el aspecto geográfico, la Civilización Maya al igual que el resto de Mesoamérica, fue escenario de un marcado contraste entre las tierras altas de las serranías de la parte sur y las tierras bajas selváticas. Esta diferencia implicó que se desarrollaran dos formas de agricultura; en las tierras bajas la agricultura se llevaba a cabo mediante el sistema de tala y roza (la agricultura de tala y roza se practicaba en las zonas con alta forestación, en las cuales no existían terrenos abiertos aptos para la siembra; ello implicaba que los habitantes de estas zonas incendiaran controladamente una parte del territorio para despejar el terreno y luego de dejar en barbecho, se procedía a cultivarla). En las tierras altas, se desarrolló una agricultura que contó con las técnicas de canalización, lo que posibilitaba la obtención de altos rendimientos agrícolas y la alimentación de una mayor cantidad de población que en las tierras bajas.

No obstante, la clara diferencia entre las tierras bajas y las tierras altas, el territorio ocupado por los mayas comprende mayores diferencias que han llevado a dividir el área de desarrollo maya en tres sectores: norte, centro y sur.

El sector norte comprende la zona de Yucatán, el norte de los estados de Campeche y Quintana Roo; este sector, principalmente, es una gran planicie que sólo es modificada, en parte, por las sierras Puuc, las que no sobrepasan los 100 metros de altitud. El clima de esta zona es seco y la gran porosidad de las tierras absorbe rápidamente las escasas lluvias que caen durante la estación invernal. La situación es complementada con la presencia de débiles cursos de agua que no alcanzan a suplir las necesidades de agua de la región; esta circunstancia es aminorada por la presencia de los cenotes (pozos formados por la acumulación de aguas subterráneas en cuevas impermeables que afloran a la superficie cuando se les cae el lecho).

El sector central comprende las cuencas de los ríos Grijalva y Usumacinta, además, de parte de Quintana Roo, el sur de Campeche, el Petén, Belice y Honduras. Esta es por definición la región de las selvas tropicales y es su principal característica. El clima de la zona es húmedo y las abundantes lluvias permitieron la formación de exuberantes bosques de árboles altos como cedros, caobas, ceibas, zapotes, mamey y ramones. Una compacta red hidrográfica y las altas pluviosidades determinaron una gran presencia de pantanos en el área central de los asentamientos mayas, los que no desaparecían, inclusive, en la estación seca.

El sector sur estaba constituido por las tierras altas de Chiapas y Guatemala; el clima de esta zona varía de templado a frío, según la altura. La vegetación se compone de bosques de pinos y caobas, los que son regados por pequeños ríos que permiten el desarrollo de asentamientos humanos.