El Mesolítico

El Mesolítico es una fase de transición entre el Paleolítico y el Neolítico, y su nombre proviene de los términos griegos mesos: medio y litos: piedra, que quiere decir Edad Media de Piedra. Esta fase se extiende entre los años 10.000 y 8.000 de antigüedad.


Fases del Mesolítico

El Mesolítico se divide en dos fases: Epipaleolítico (fase final del Paleolítico Superior) y el Protoneolítico (período inmediatamente anterior al Neolítico). Estas se diferencian por el cambio de una actividad económica basada en la caza y la recolección, a otra actividad orientada hacia el pastoreo y la cría de animales.

Actividad Económica y Forma de Vida

Se considera que las transformaciones provocadas por los deshielos producto de la finalización de las glaciaciones, acabaron con la megafauna y provocaron el desarrollo de nuevas especies vegetales y animales; por ello, se estima que en esta etapa se produjo una reorganización de los grupos humanos y de sus modalidades de subsistencia. Así como los hombres del Paleolítico Superior, los habitantes del Mesolítico se dedicaron a la caza, a la recolección y a la pesca, pero las debieron desarrollar bajo condiciones climáticas menos ventajosas, debido al efecto de las glaciaciones.

El aumento del nivel del mar, ocasionado por los deshielos, provocó la inundación de las tierras costeras y las bandas de homínidos debieron replegarse hacia el interior del continente; por otro lado, la subida de las temperaturas post glaciación generó la desaparición de varias especies de grandes mamíferos (entre ellos el mamut), y las que lograron sobrevivir emigraron hacia las tierras del norte, desviando una importante fuente de recursos de caza con los que contaban los hombres del Mesolítico. Los cazadores tuvieron que orientar su actividad hacia pequeños animales, como los cerdos salvajes o los ciervos, cuya caza resultaba complicada en comparación con la de los grandes herbívoros ya extinguidos.

Los hombres del Mesolítico eran nómadas estacionales, es decir se mudaban de un lugar a otro de acuerdo a la estación; de hecho, se han encontrado restos de asentamientos de verano y otros de invierno. No obstante, en las zonas costeras que ofrecían alimento durante la totalidad del año, se han detectado asentamientos permanentes.

Como señalamos, las dificultades para practicar la caza llevaron a los hombres del Mesolítico a perseguir a pequeños animales como conejos, liebres, zorros, gatos monteses, lo que les hizo reemplazar las lanzas para cazar grandes animales, por flechas con trabajadas puntas. Pronto, también, desarrollaron técnicas para cazar basadas en el encerramiento de las presas en empalizadas de madera; de esta forma se convirtieron en pastores y establecieron las primeras chozas o habitaciones humanas en las orillas de los cursos de agua, abandonando las cuevas y cavernas.