Revolución Francesa

La Revolución Francesa fue un cambio político y social que se desarrolló entre 1789 y 1799 en Francia.


Como consecuencia de ello, se acabó con la monarquía y se proclamó la República.

Esta revolución es considerada como una de connotación burguesa y la inspiradora de otras que sucederían en el siglo XIX.

La revolución fue el hecho que marcó el fin del absolutismo y dio paso a un nuevo orden en que la ciudadanía se convirtió en la fuerza más importante del país.

Fueron muchos los factores que tuvieron influencia en la revolución. El régimen monárquico era demasiado rígido y en cierta medida eso lo debilitó, también influyó la existencia de una clase burguesa, el malestar de las clases populares y las ideas de la ilustración que eran novedosas y liberales para la época. Eran las expuestas por Voltaire, Rousseau o Montesquieu; ideas como la libertad, fraternidad e igualdad.

Además de ello, había crisis económica, falta de alimento en los meses previos a la revolución y Francia veía el ejemplo de lo que estaba ocurriendo en Norteamérica (que declaró su independencia).

El 11 de julio de 1789, el rey Luis XVI despidió al ministro Necker y mandó que se reconstruyera el ministerio de Finanzas. Gran parte del pueblo de París se rebeló.

El 14 de julio los parisinos salieron a las calles a apoyar a sus representantes y como temían a las tropas reales asaltaron la Bastilla que era el símbolo de la monarquía. Tras una dura batalla se tomaron la bastilla que pasaría a representar todo lo negativo del régimen previo.

La Revolución se extendió a los pueblos y otras ciudades de Francia. Se fueron creando asambleas que no respondían ante la asamblea nacional. Los campesinos de negaron a seguir pagando los impuestos y destruyeron cualquier cosa que hubiese simbolizado el feudalismo.

El rey retrocedió por el momento. Lafayette tomó el mando de la Guardia Nacional de París y Jean-Sylvain Bailly, presidente de la Asamblea Nacional, fue nombrado como nuevo Alcalde de Paris.

Lo que la revolución Francesa había logrado era a grandes rasgos: derrocar al monarca Luis XVI, acabar con la monarquía en Francia y proclamar la I República, con lo que se puso fin al antiguo régimen del país.