La Literatura y la Realidad

La literatura es la representación de la realidad, por lo tanto al ser “representación” estamos frente a algo “no real”, pero que busca reflejar lo que verdaderamente sucede. Viéndolo de esta forma, literatura no es compatible con el concepto de realidad concreta, sin que esto implique que la literatura falsee la realidad.


Lo que pretende la literatura es establecer un espacio aparte, un estadio diferente donde se desarrollen los hechos de esta creación; donde exista una verdad específica, adecuada para la representación de mundo que ha efectuado el autor y esta realización puede ser a través de una novela, de un cuento o microcuento, así como por medio de la lírica y sus manifestaciones o de las dramatizaciones.

Es importante comprender que un hecho real, que vivimos de modo cotidiano, no necesariamente será igual en la representación literaria, ya que existe una diferencia fundamental entre ambos hechos y es que éstos poseen distintas categorías; esto se refiere a que la situación “real” es efectivamente real e irrefutable.

Por otro lado, la situación expresada en la literatura es una creación, que busca ser un reflejo de la situación “real”, que efectivamente ha acontecido y la toma como referencia para estructurar su propia verdad. Otra diferencia es que en la ficción es posible agregar o quitar sucesos, según lo establezca el autor, ya que tiene absoluta libertad creativa, pues es él quien da origen a un mundo literario, donde puede crear a partir de lo concreto, pero alejarse de la realidad y originar una realidad específica – llamada ficción -, que es a la que se refiere el texto.

Carácter ficticio de la Literatura

Tomando en cuenta lo anterior, podemos decir que la literatura es un mundo independiente del real, pero que alude a él; mundo que se halla en la imaginación del autor y que contienen elementos de la realidad de éste, sea su tendencia, el momento histórico en el que escribe o la cultura a la que pertenezca, entre otros factores determinantes.

Pero para que los lectores puedan comprender qué es lo que quiere reflejar el autor es necesario que el emisor utilice ciertos referentes conocidos por los destinatarios y que le acerquen a la lectura. Esto no implica que la realidad literaria sea aplicable a la realidad “real” y concreta, sino que la primera es una posibilidad que plantea el escritor y por ello la literatura posee un carácter ficticio, pues es algo potencial, probable de suceder, pero que no obligadamente será.

Para que la literatura cobre existencia es imprescindible que haya un lector que les de “vida”, ya que un libro cerrado no permite la recreación de los mundos posibles. Y cuando se adentra en la lectura permite que los mundos narrados se concreten en su imaginación.

Verosimilitud en la Literatura

Para que el lector pueda concretar los mundos creados, por medio de su imaginación, se hace indispensable saber que la literatura es una ficción que responde a un pacto de verosimilitud. Esto tiene que ver con que el lector sabe que lo que está leyendo es una fantasía, pero “juega” a que no lo sabe y continúa la lectura de la obra. Está consciente que se plantean y representan situaciones que no son verdaderas, pero que, sin embargo, responden a acontecimientos conocidos por él y esto le permite no tener prejuicios ante determinados hechos que podrían resultar dudosos o calificados como irreales.

El lector sólo imagina y de compromete y adentra en los mundos planteados, por ello se habla de “pacto”, ya que el receptor no tiene interés por comprobar si lo que lee es tal cual como el lo podría vivenciar en la cotidianeidad, generando una relación de complicidad entre lector y obra literaria.

A pesar que el lector está claro que el mundo que se halla en el libro es una ficción, lee como si fuera real y esa es la actitud que mantiene a lo largo de las líneas del texto, no juzgando hechos increíbles o poco factibles en la realidad misma, sino entregándose a la historia.