Matemáticos Famosos
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Influencia de Grecia en la historia de las matemáticas

Es inevitable referirse a Grecia, a la matemática griega, cuando se pretende mirar la historia de las Matemáticas. La aportación de los numerosos e importantes matemáticos y filósofos griegos como Tales, Pitágoras y su escuela, Euclides, Arquímedes, y un largo etcétera fue trascendental en el desarrollo de esta rama del saber.

Los griegos tomaron elementos de las matemáticas de los babilonios y de los egipcios. La innovación más importante fue la invención de las matemáticas abstractas basadas en una estructura lógica de definiciones, axiomas y demostraciones. Según los cronistas griegos, este avance comenzó en el siglo VI a.C. con Tales de Mileto y Pitágoras de Samos. Este último enseñó la importancia del estudio de los números para poder entender el mundo. Algunos de sus discípulos hicieron importantes descubrimientos sobre la teoría de números y la geometría, que se atribuyen al propio Pitágoras.

En el siglo V a.C., algunos de los más importantes geómetras fueron el filósofo atomista Demócrito de Abdera, que encontró la fórmula correcta para calcular el volumen de una pirámide, e Hipócrates de Cos, que descubrió que el área de figuras geométricas en forma de media luna limitadas por arcos circulares son iguales a las de ciertos triángulos.

Euclides, matemático y profesor que trabajaba en el famoso Museo de Alejandría, también escribió tratados sobre óptica, astronomía y música. Los trece libros que componen sus Elementos contienen la mayor parte del conocimiento matemático existente a finales del siglo IV a.C., en áreas tan diversas como la geometría de polígonos y del círculo, la teoría de números, la teoría de los inconmensurables, la geometría del espacio y la teoría elemental de áreas y volúmenes. El texto de Euclides, a pesar de sus imperfecciones, ha servido como libro de texto básico de geometría hasta casi nuestros días.

El siglo posterior a Euclides estuvo marcado por un gran auge de las matemáticas, como se puede comprobar en los trabajos de Arquímedes de Siracusa y de un joven contemporáneo, Apolonio de Perga, casi todo su trabajo es parte de la tradición que llevó, en el siglo XVII, al desarrollo del cálculo. Apolonio, escribió también un tratado en ocho tomos sobre las cónicas, y estableció sus nombres: elipse, parábola e hipérbola. Este tratado sirvió de base para el estudio de la geometría de estas curvas hasta los tiempos del filósofo y científico francés René Descartes en el siglo XVII.

Después de Euclides, Arquímedes y Apolonio, Grecia no tuvo ningún geómetra de la misma talla. Los escritos de Herón de Alejandría en el siglo I d.C. muestran cómo elementos de la tradición aritmética y de medidas de los babilonios y egipcios convivieron con las construcciones lógicas de los grandes geómetras.

Los antiguos griegos también hicieron importantes aportaciones a la astronomía. La Odisea de Homero se refiere a constelaciones como la Osa Mayor, Orión y las Pléyades y describe cómo las estrellas pueden servir de guía en la navegación.

Las aportaciones científicas se asocian con los nombres de los filósofos griegos Tales de Mileto y Pitágoras de Samos, pero no se conserva ninguno de sus escritos. Hacia el año 450 a.C., los griegos comenzaron un fructífero estudio de los movimientos planetarios . El más original de los antiguos observadores de los cielos fue, Aristarco de Samos, creía que los movimientos celestes se podían explicar mediante la hipótesis de que la Tierra gira sobre su eje una vez cada 24 horas y que junto con los demás planetas gira en torno al Sol. Esta explicación fue rechazada por la mayoría de los filósofos griegos que contemplaban a la Tierra como un globo inmóvil alrededor del cual giran los ligeros objetos celestes. En el siglo II d.C. los griegos combinaban sus teorías celestes con observaciones trasladadas a planos. Los astrónomos Hiparco de Nicea y Tolomeo determinaron las posiciones de unas 1.000 estrellas brillantes y utilizaron este mapa estelar como base para medir los movimientos planetarios.

En el siglo II d.C., Claudio Tolomeo planteó un modelo de universo con la Tierra en el centro. Cada cuerpo celeste giraba en un pequeño círculo denominado epiciclo, centrado en un punto que giraba a su vez alrededor de la Tierra en un gran círculo denominado deferente. El modelo representaba los movimientos de los cuerpos celestes de una forma bastante precisa, pero no ofrecía una explicación física de ellos. El modelo de Tolomeo fue aceptado durante mil años.

En el siglo XVI, Nicolás Copérnico desarrolló el modelo heliocéntrico del Sistema Solar, en el que el Sol está inmóvil en el centro. Los planetas, entre los que se encuentra la Tierra, giran a su alrededor. Esta visión del Sistema Solar contradecía el modelo geocéntrico de Tolomeo, que había sido aceptado desde el siglo II. El sistema de Copérnico fue consiguiendo aceptación poco a poco. Consiguió el éxito final a comienzos del siglo XVII, debido a los descubrimientos hechos con el nuevo telescopio astronómico y el desarrollo de una nueva física.

Así podemos concluir que todos los avances y descubrimientos de la era clásica contribuyeron notablemente para la evolución y desarrollo del pensamiento humano; y este desarrollo lo podemos apreciar claramente hoy en día, ya que forman la base de las principales ciencias actuales.

Este gran avance griego de las matemáticas, como la invención de las matemáticas abstractas, que hoy en día la aplicamos en la educación y formación escolar, como así también esta parte de las matemáticas llamada geometría que nos ayuda a comprender la dimensiones en espacios planos o tridimensionales, que es la base de la ingeniería y arquitectura actual.

No obstante, debemos afirmar que esta otra ciencia cosmológica llamada astronomía no quedó atrás y sus avances fueron igualmente notables a los de las matemáticas, tomando en cuenta que el instrumento más importante ocupado por el humano en aquella época se basó en la lógica y la intuición, ya que no contaban con los grandes instrumentos ópticos actuales. Pero aún así Aristarco de Samos expuso la teoría de que la tierra giraba en torno al sol, que aunque no fue tomada en cuenta en aquélla época, luego de más de mil años fue desarrollada por Copérnico, llamándola teoría heliocéntrica la cual rige hoy en la actualidad como la base mas importante y lógica de la astronomía.

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